Cabalmente

La estación de los cantautores: respiremos, pues

Escrito por . Publicado en Músicas hace 5 años.
Sara Veneros en La Estación, Sevilla. Junio 2012. Foto: @perezventana

De nuevo he tenido el placer de oficiar de jurado en un certamen de cantautores, esta vez en La Estación, coqueto local de la sevillana calle Peral que regentan los amigos Milagros Patiño y Alfonso del Valle. El nombre del evento: I Certamen de Cantautores de La Estación. Primera quincena de junio. De entrada, ya que estas líneas andan cerquita de los cuatro felices rostros de ahí arriba, los nombres de los ganadores: Manu Míguez, Álvaro Ruiz Alcántara, Luis G. Lucas y Margott Vaum. El citado en primer lugar recibió el máximo galardón. Tres excitantes noches de líricas cristalinas.

En Sevilla hay un local que mima estas artes de la canción de autor. Responde al nombre de La Estación, insisto. Recogiendo el testigo de La Carbonería. De los gestores de este precioso museo –recomiendo repaso urgente a los vinilos de sus paredes– parte la iniciativa. Ninguna institución cultural de la ciudad se ha dignado a financiar el proyecto. No está el horno para bollos. Y pocas menciones en la prensa generalista. Así ha transcurrido esta primera edición. Con la ilusión a manos llenas de sus organizadores, que incluso entregaron premios en metálico a los vencedores. Eso es lo de menos. Medio centenar de participantes de diversas procedencias, ocho preseleccionados para las semifinales, cuatro por noche. Y cinco ‘jueces’ discutiendo puertas adentro, a saber: el escritor Fernando González Lucini, la bailaora Asunción Demartos, los cantautores Joaquín Calderón y José Antonio Delgado y un humilde servidor, que algunas docenas de crónicas y entrevistas ha firmado sobre el género.

Y esta es mi primera reflexión sobre lo acontecido. ¿Cuál es el criterio para encumbrar o no a un autor de canciones en un evento de esta guisa? En mi opinión, que emocione. El conjunto de factores que deriva en ello. Su composición, su voz, su ejecución, su capacidad de transmisión sobre el escenario. Su condición de artista. Lo dicho, que me emocione. Y es que en el arte de escribir canciones guitarra en mano, muchos son los llamados y pocos los elegidos. Lo paradójico es que, al parecer, a los periodistas nos emocionan unos, y a los artistas, otros. Me explico. Al escuchar en casa las 48 grabaciones reconocí una voz deslumbrante. Los tres archivos en mp3 parecían lucir un aura de luz a su alrededor. Y fue seleccionada, claro está, pero se quedó en la segunda semifinal. Esa voz era la de la abulense afincada en Madrid Sara López Veneros. Y justamente por ella preguntó al inicio de la gran final el maestro Lucini, máximo especialista nacional de estas tesis cantautoriles, que sustituyó a la postre a mi compañera Marina Montes. Hombre, vengo muy disgustado. ¿Cómo habéis dejado fuera a Sara? Ella era claramente mi favorita. En ese momento solo contesté yo. No merecían mis hombros semejante carga.

Las semifinales

Las noches del 2 y el 3 de junio se asomaron al escenario de La Estación ocho radiantes cantautores de la nueva generación. En la primera velada, los sevillanos Alberto Leal Crespo, prometedor baladista romántico de estribillos contagiosos, y Adriana Moragues, pausada y emocional escritora de historias de amor. También el gaditano Luis G. Lucas, cuya receta animosa ya degusté un año atrás en el Certamen de Cantautores de Tomares, y el madrileño Manu Míguez, sencillamente brillante en la interpretación de melodías al piano y la guitarra. Los dos últimos, a la final.

Pascual Cantero ‘Muerdo’ abrió la segunda semifinal. Interesante autor y guitarrista murciano al que imagino al frente de una banda de rock combativo. La lírica del indignado, que hay razones para ello. Margott Vaum, de nombre Andrea Robles, también de Murcia, recordó que tras la tempestad llega la calma, pero luego de nuevo la tempestad. Combatió sus nervios con guiños a finas referencias literarias: Esperando a Godot de Samuel Beckett. El teatro del absurdo. Sugerente su Volveremos a soñar. Tras ella, el sevillano Álvaro Ruiz Alcántara, de solo 20 años. Virtuoso instrumentista, cuaderno en ristre, que acelera sus alegatos en ritmos cálidos. Habla del mercadillo de la calle Feria. ¿Qué hay más bonito que eso?, dice. El Serengueti, supongo, pero de eso no puedo hablar. Y cerró Sara López Veneros. Una voz estremecedora y cultivada que merecía mejor suerte, repito. Al menos compró el billete para arribar a esta estación en mejor ocasión. A ella, más que a nadie, la veo levantando al público de sus asientos frente al telón de un gran teatro. A la final, Margott Vaum y Álvaro Ruiz Alcántara.

Ganadores del Certamen de Cantautores La Estación. Foto: @perezventana

Ganadores del Certamen de Cantautores La Estación: Manu Míguez, Álvaro Ruiz Alcántara, Luis G. Lucas y Margott Vaum. Foto: @perezventana

La gran final

Milagros Patiño, artífice de esta atmósfera mágica, lee un texto de Pablo Guerrero que recoge Lucini en su blog: «Canta como respiras. Llena de aire tus pulmones y conviértelo en melodías». Y nos recuerda el espíritu de su cruzada, la Asociación Cultural Estación de las Esperanzas. Sube Luis G. Lucas y lee un soneto de su autoría: «No sé si sellan el paro / o es que reparten madroños. / Mas con todos los que estamos / ¿dónde está la crisis, coño?». Parece escrito en una papeleta electoral. Al término de su actuación me confiesa que es la candidatura por Cádiz del partido Anticapitalistas para las Elecciones Generales 2011. ¿Casualidad? Hay que reciclar, dice. No se le puede sacar más partido a tres canciones, vive Dios. La noche promete fuertes emociones.

Margott se muestra más segura. Es lo que tiene llegar a la final. Sus canciones son como ella: «innombrable, insaciable, invisible e incansable». A Manu Míguez se le ve descolocado en el género. Animal de escenario, despliega un cargamento de emociones en la sala. De eso se trataba. Si le pilla aquella época de Javier Álvarez, Pedro Guerra, Tontxu, Ismael Serrano… sería carne de multinacional. Un gran artista. Un campeón. Y Álvaro vuelve a conquistarnos. Luego Alfonso del Valle –en su caso, el verbo emocionar se queda corto– ameniza la espera hasta que Manu recibe el galardón y posa sobre las tablas junto a los otros finalistas. «Será un incentivo para seguir escribiendo canciones», dice. Ya, lo tiene fácil, porque lo hace como quien respira.

Texto: Quico Pérez-Ventana

Jurado del I Certamen de Cantautores La Estación. De izqda a dcha: Quico Pérez-Ventana, Fernando González Lucini, Asunción Demartos, Joaquín Delgado y José Antonio Delgado. Foto: Alicia Albarrán

Jurado del I Certamen de Cantautores La Estación. De izqda a dcha: Quico Pérez-Ventana, Fernando González Lucini, Asunción Demartos, Joaquín Calderón y José Antonio Delgado. Foto: Alicia Albarrán

Dedicatorias en los camerinos de La Estación. Foto: @perezventana

Dedicatorias en los camerinos de La Estación. Foto: @perezventana

 

 

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