Cabalmente

La banda sonora de mi vida: cincuenta coplas (en español) con arrimo y sin arrimo

Escrito por . Publicado en Músicas hace 7 meses.
quico_bajista

‘Niña, tienes algo que me puedes dar. Brillan tus encantos en mi caminar. Tuvimos una noche llena de color. Un río dorado tus ojos son’ (Una noche de amor desesperada, Triana, del álbum Un mal sueño, 1981)

Mi padre traía del círculo los discos de Triana. A mis hermanos mayores les dio por los cantautores. Hilario y Silvio, mayormente. Y a mí, por el Diario pop de Jesús Ordovás y Tomás Fernando Flores en Radio 3. Así que sí, me hice periodista musical. Y aún lo llevo dentro. Qué difícil elegir un puñado de melodías hispanas –en otra ocasión haré lo mismo con las foráneas– que me transmitan las mejores vibraciones. Que me metan un nudo en el estómago. Por su melodía. Por su significado. Por quien las canta. Porque formaron parte de la banda sonora de mi vida. Aquí dejo las que más gastaron la aguja de mi tocadiscos. Las que más suenan en el itunes del mac. Venga, rascad con la uña. Quizá no conozcáis algunas de estas coplas, o a algunos de sus intérpretes, y os sorprendan.

 

1. Las criaturas – Silvio y Sacramento (Fantasía occidental, 1988)

Con arrimo y sin arrimo, todo me voy consumiendo. Mas por ser de amor el lance, di un ciego y oscuro salto. Y fui tan alto tan alto que le di a la caza alcance. Y así toda criatura enajenada se ve y gusta de un no sé qué que se halla por ventura.

Pive Amador puso en manos de Silvio Fernández Melgarejo el más fabuloso cancionero que jamás defendió el mítico rockero sevillano: Fantasía occidental. Para Las criaturas, que abre el vinilo, echó mano a unos versos de San Juan de la Cruz que ya oímos en Brigada Ligera. Aquello de buscar un no sé qué que se halla por ventura me acompañó desde entonces. Igual que la memoria de Silvio.

2. El agua en sus cabellosHilario Camacho (De paso, 1975)

El limonar florido, el cipresal del huerto, el prado verde, el sol, el agua, el iris, el agua en sus cabellos. Y todo en la memoria se perdía como una pompa de jabón al viento.

La canción soñada. Versos de Antonio Machado en la voz de un artista maldito. Benditos sean los malditos. Por algo es el texto más leído de mi blog (junto a las expresiones odiosas).

3. El sitio de mi recreoAntonio Vega (El sitio de mi recreo, 1992)

Dónde nos llevó la imaginación. Donde con los ojos cerrados se divisan infinitos campos. (…) De sol, espiga y deseo son sus manos en mi pelo. De nieve, huracán y abismos, el sitio de mi recreo.

Antonio Vega, en su cima creativa. Con esta canción alcanzó la inmortalidad. Literalmente. Por cierto, Tu voz entre otras mil, la película que le rindió homenaje, incluye varias de sus entrevistas con este humilde servidor de ustedes. Lo cuento aquí.

4. Rock del CayetanoPata Negra (Guitarras callejeras, 1985)

Sevilla tiene dos partes, dos partes bien diferentes. Una, la de los turistas, y otra, donde vive la gente (…) Yo tengo una pena loca. Que yo canto por bulerías pa’ que me partan la boca.

Pues eso. Guitarras callejeras de pata negra. Jamoncito del amarguito y con pezuña oscurita. Buenísima también la versión de Los Ronaldos. Aunque, claro, a Coque no le salía lo de arrascan. Si yo hubiera militado en un conjunto musicovocal, ejem, también habría versionado el Rock del Cayetano de Pata Negra. Fijo.

5. Mala vidaMano Negra (Patchanka, 1988)

Tú me estás dando mala vida. Yo pronto me voy a escapar. Gitana mía, por lo menos date cuenta. Gitana mía, por favor, tú no me dejas ni respirar. Tú me estás dando mala vida. Cada día se la traga mi corazón.

¿Hay algo más trágico que encoñarte por una mujer que te lleva por la calle de la amargura? Qué grupazo de rock mestizo. Qué metales, madre. Como El Matador de los Fabulosos Cadillacs, sí.

5. Camino SoriaGabinete Caligari (Camino Soria, 1987)

Bécquer no era idiota ni Machado un ganapán, y por los dos sabrás que el olvido del amor se cura en soledad. A la ribera del Duero existe una ciudad. A la ribera del Duero, mi amor, te espero. Voy camino Soria, ¿tú hacia dónde vas?’

A ver, quizá me gusten más otras de Gabinete. Esa letra de Caray, por ejemplo. O Tócala, Uli. Pero jamás escuché mejor canción de un grupo pop a una ciudad. Si yo fuera de Soria andaría ciertamente agradecido. Algún día sonará en mi coche rumbo a Colliure.

6. El mejor cocktail – Brighton 64 (El problema es la edad, 1987)

Sábado por la noche, todos se emborrachan. Yo me quedo en casa y bebo el mejor cocktail. Otis, Jackie Wilson y Sam Cooke.

Del combo capitaneado por los hermanos de la actriz Ariadna Gil, solo decir que fueron la banda sonora de mi juventud. Como Los Flechazos. Pegaron fuerte con La casa de la bomba –el problema siempre resulta ser la edad–, pero este cóctel incendiario de órgano Hammond y metales soul era la perfección absoluta. ¿Y del vídeo qué me decís?

7. La chica de MelLos Flechazos (En el club, 1989)

Ahora sé que tú eres color y papel. Y sé que tu cuerpo nació de un pincel. Y que los críticos acercan sus gafas al cuadro de Mel. La gente aplaude sin cesar al autor por su valor al combinar el color, pero yo prefiero fijarme en la marca de tu bañador’.

A los autores de Viviendo en la era pop –ahora Cooper– se les aparecieron las musas celestiales en un cuadro. ¿O es que vosotros nunca os habéis enamorado de la chica de un retrato colgado en la pared?

8. Yo soy quien espía los juegos de los niñosIlegales (Tiempos nuevos, tiempos salvajes, 1983)

Nuevas parejas se estrenan esta noche entre las sábanas de pensiones baratas. Diez mil obreros en paro esperan en la plataforma de suicidio colectivo. Yo soy quien espía los juegos de los niños. Si te despistas estaré en tu bolsillo.

¿Se puede ser más elegante siendo un macarra? En la actuación de Oviedo que enlazo, el bueno de Jorge Martínez desea que Manolo Escobar celebre su cumple en el cementerio. No es malo, tíos. Es su personaje.

9. Escuela de calorRadio Futura (La ley del desierto, 1984)

Arde la calle al sol de poniente. Hay tribus ocultas cerca del río esperando que caiga la noche. Hace falta valor, hace falta valor. Ven a la escuela de calor. (…) Esa paloma sobrevuela el peligro, aprendió en una escuela de calor.

El pop español andaba así, así. Y de pronto se hizo la luz. Por cierto, la letra de esta canción adorna la pared de mi oficina.

10. TucánEsclarecidos (De espaldas a ti, 1989)

Su gran pico esconde las palabras que has soñado, las que tú imaginaste nada más acostar. Por eso, cuando tu silencio me intriga, yo le pregunto al tucán.

Un puntito vanguardista en el pop español. Desde aquel año ando preguntándole al tucán a ver de qué va todo esto. Sin éxito, me temo.

11. Mi realidadLori Meyers (Cuando el destino nos alcance, 2010)

Yo no necesito hablar para expresar una emoción, me basta solo con mirar. Pero sí necesito amar, es mi única ambición. ¡Es lo que necesito!

Este es mi grupo. Le he puesto los cuernos a Lagartija Nick. Yo tenía que haber nacido en Granada, joé. Cada mañana, Lori Meyers y un cola-cao. Brutal la versión acústica.

12. Peces de ciudadJoaquín Sabina (Dímelo en la calle, 2002)

Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar. Al país donde los sabios se retiran del agravio de buscar labios que sacan de quicio. Mentiras que ganan juicios tan sumarios que envilecen el cristal de los acuarios de los peces de ciudad que perdieron las agallas en un banco de morral, en una playa sin mar’.

Una vez cogí un ave para ir a Madrid a entrevistar a Sabina. Acababa de publicar 19 días y 500 noches, nada menos. Cuando estaba en la sede de BMG Ariola, la compañera de prensa me dijo que el buen señor tenía resaca y ese día no habría entrevistas. Ningún problema. Era Sabina. Un dios. No lo digo con retintín. Y además pude resarcirme.

13. SeptiembreLos Enemigos (La vida mata, 1990)

Id a por el pan que yo no voy a ir. Y a por la leche, yo no voy a estar. Antes de que me echen prefiero salir, aunque sea abriendo la puerta de atrás. Ya es septiembre y yo no voy a estar.

El mejor proyecto rock de este país, de antes y de luego, se inspira en la noticia de un chico que se suicida porque le han quedado unas asignaturas para septiembre. Demoledor.

14. El signo de los tiemposLagartija Nick (El shock de Leia, 2007)

Algún día tu país se llamara Microsoft. Invadirá Nippon Soda. Lo venderá a Motorola. Un movimiento y desapareceré. Un solo movimiento. Si dejo al mundo correr, si mientras duermo no hay alucinaciones. Decido al tiempo volver. Si hay algo intenso. No hay alucinaciones.

Ah, lo del mejor grupo de rock de este país ya lo he dicho, ¿no? Sublimes Hipnosis, Inercia, Omega… Pero me quedo con El shock de Leia. La letra de El signo de los tiempos acojona. Y más viendo ese vídeo. Todo esto es un proceso. Efecto y causa. Qué bajo eléctrico, madre.

15. Andrés AlcázarLa Granja (La Granja, 1987)

Nadie se extrañó al ver su cuerpo herido. Nadie se atrevió a levantar la voz contra las hienas. Y es que arribita están los santos, Mano nos está mirando.

Podría haber elegido cualquiera del maravilloso Soñando en tres colores (1988). Me quedo con esta de su álbum primigenio. Incluso sondeé a Guillermo Porcel vía Twitter acerca del sentido de aquella historia del libertario abatido por matones y el gran hermano que imparte la justicia divina. Noticias del periódico, vino a decirme. Una pena que ese gran estribillo suene solo una vez y media. Por cierto, la canción Andrés Alcázar me sirvió de inspiración para la imagen que ilustra mi reflexión sobre Twitter en el presente blog.

16. Y nada más – Silvio Rodríguez (Mujeres, 1978)

Esta extraña tarde desde mi ventana trae la brisa vieja de por la mañana. No hay nada aquí. Solo unos días que se aprestan a pasar. Solo una tarde en que se puede respirar. Un diminuto instante inmenso en el vivir. Después mirar la realidad y nada más. Y nada más.

Silvio sí que merece un Nobel. Pero es cubano y canta en español. Poco más que añadir sobre este particular.

17. RaquelJorge Drexler (Sea, 2001)

Busca mis ojos. Toma mi mano. Acércate. Este es tu sitio, esta es tu taza de café. No digas nada. Dices con la mirada más de lo que crees. A la deriva, llevas el alma en el timón. Vas por la vida solo escuchando al corazón. Buscas un puerto, buscas un cielo abierto lejos del dolor’.

El médico uruguayo que sube al cielo tras cruzarse con Sabina. El ganador de un Oscar al que no le dejan cantar sobre el escenario porque no es una estrella y va y se marca una estrofa a capella cuando recibe la estatuilla. El autor de Raquel, el retrato de una mujer de ojos sabios. Maravillosa la versión de David Broza.

18. En una barca – Clara Montes (El sur de la pasión, 2000)

En una barca llevo una perla blanca. Y dicen las olas que es perla sin rey, que el corazón le arranca. Soy almirante en una barca errante. Y a golpe de remo me nombro yo rey. Yo seré un rey emigrante. Y allá cada cual con su ley, que yo soy rey por un día.

La dulce cantante madrileña de raíces gaditanas revisa un temazo del grupo donostiarra La Piel y nos pone eso mismo, lo que viene siendo la epidermis, como escarpias. Tremenda la versión con Josele Santiago (Los Enemigos) para su directo Canalla pa’ bien (2002).

19. Pájaros de barroManolo García (Arena en los bolsillos, 1998)

Por si el tiempo me arrastra a playas desiertas. Hoy cierro yo el libro de las horas muertas. Hago pájaros de barro. Hago pájaros de barro y los echo a volar.

Paradójico que traiga aquí una copla de su obra en solitario, cuando me interesa mucho más lo que hizo con El Último de la Fila y Los Burros. Lo hago por tres razones. Primero, porque me trae recuerdos de un viaje por Suiza con mi hermana Pati. Segundo, porque la canción protagonizó un concurso nacional en nuestra revista 40 Magazine. Le pedíamos a los lectores que interpretaran su significado y recibimos miles de respuestas. Luego el propio García nos reconoció que no iba de desamores, sino de una búsqueda interior. Tocaos un pie. Y tercero, porque es fabulosa.

20. Lo que quieras oírPistones (Persecución, 1983)

Tu cara se olvidó. Ya nadie espera el próximo guión. El gran estreno en Nueva York se aplazó. Qué puede quedar. Solo existo yo. Tu último admirador. Vuelve a actuar solo para mí. Diré lo que quieras oír.

Se apagaron las luces del escenario para la gran actriz del pasado. Hasta Amaral claudicó ante semejante tratado de tristeza.

21. Si está bienLos Planetas (Super 8, 1994)

Si todo va tan bien, si todo es tan sencillo, ¿por qué este vacío que siento? Si está bien, si está bien, si es tan fácil, ¿por qué duele así por dentro?

Puntal del indie ibérico en los noventa. Aquel año los vi en directo en Fun Club (Sevilla). Ella, todo el concierto de espaldas. ¿Podéis imaginarlo? Y qué más da, cosas de la edad.  Qué puedo hacer también es sublime.

22. Sevilla indómitaTiernos Mancebos (Tiernos Mancebos, 1987)

Todo está igual. Los niños bien. La tita sigue enferma. Olga manda recuerdos para ti. Si ves a Juan avísale que dé una vuelta al perro. ¿Qué tal hizo su examen de latín?

Lo más curioso es que el trozo de letra que acabáis de leer describía a toda una ciudad, que además es la mía: Sevilla. Tremendo veredicto de Martín León, hoy reconvertido en el cantautor satírico Maleso. Grandes los Tiernos, primer grupo hispalense en fichar por una multinacional, gira por Venezuela incluida.

23. CombustiónHelio (Combustión, 1991)

Además de pasión, nuestros cuerpos arden en combustión. No hay nada demasiado alto para ser cogido. No hay nada que no se pueda tocar ni ser vencido. ¿Quieres saber lo que es combustión?

A golpes del corazón, power-pop vitaminado y mineralizado. Los Helio, a quienes sigo saludando por el Pizjuán, se esshan a un río algecireño para grabar el videoclip. Veintiséis años llevo tarareando esta copla. No se me quita de la cabeza.

24. Mala reputaciónDogo y los Mercenarios (Mala reputación, 1991)

Nena, no hagas caso si te hablan mal de mí. Yo soy un buen chico al que le gusta vivir. Todo lo mejor lo guardo para ti, para ti. Es cuestión de mala reputación.

Rocanrol caliente. Tal era el título de una de sus canciones. Dicho y hecho. Unos clásicos de mi tierra. Y qué jodido es que uno tenga mala reputación. Georges Brassens –y Paco Ibáñez, y Loquillo– también cantaron a eso mismo.

25. Sin documentosLos Rodríguez (Sin documentos, 1993)

Déjame atravesar el viento sin documentos, que lo haré por el tiempo que tuvimos. Porque no queda salida. Porque pareces dormida. Porque buscando tu sonrisa estaría toda mi vida. Quiero ser el único que te muerda la boca.

Restaurante Río Grande. Sevilla. Junio de 1995. Entre pescaíto frito e hierbas aromáticas, le solicito a Andrés Calamaro que se haga publicidad. «No, che. Para ser joven y guapo basta con creérselo. Pero si vos eres bueno en la cama, eso solo lo pueden decir los demás». Tal fue su respuesta.

26. Llevo tu vozLa Sonrisa de Julia (Caminos diferentes, 2004)

Llevo tu voz dentro de mí. Suena en el aire, ayer la oí. El cielo está lleno de ti. Ahora amanece y puedo verte sonreír. Luz de tu sol roza mi piel. Posas tus besos sobre mi pecho. Dicen que solo es mi imaginación. Pero yo estoy seguro de ti.

Un diez. La perfecta canción pop. Y guardo muy buen recuerdo de mi entrevista con su vocalista, Marcos Cao, para 40 Magazine. Un talentazo norteño. Bienaventurados los hombres Libres.

27. No mires a los ojos de la gente – Golpes Bajos (Golpes Bajos, 1983)

No mires a los ojos de la gente, que me dan miedo, siempre mienten. No salgas a la calle cuando hay gente. ¿Y si no vuelves? ¿Y si te pierdes? Escóndete en el cuarto de los huéspedes. Solas a oscuras, no pueden verte.

Si pienso en Golpes Bajos, tarareo aquello de ‘sigo la procesión con un hacha de cera’. Pero qué gran joyita este clásico del cancionero patrio. Teo Cardalda –luego en Cómplices–, en su máximo esplendor. Talmente Germán Coppini. Los gallegos venían a decir que desconfiáramos de la gente. Que son todos unos hijos de siete mil perras. ¿Será verdad?

28. Persiguiendo sombrasNacha Pop (El momento, 1987)

Me divierte andar, despistarme, jugar. Persiguiendo sombras. Busco algo más que un perfil. Es tan distinto a ti, que quiero distinguir. Sí, tu voz entre otras mil. Es tal el hielo que hay aquí. Sí que es un frío país. Y ni los pies ni las manos puedo sentir.

Mi favorita de Nacha Pop. Una joya. Pistones la eligió para Ese chico triste y solitario, el tributo a Antonio Vega. Definitivamente, su voz brillaba entre otras mil.

29. DiecinueveMaga (Blanco, 2002)

Con viento del este hiciste una cama. Soplaste sobre ella para templarla. Y con el murmullo de tu voz de agua me cantabas nanas sin letra. Y dormíamos tan juntos que amanecíamos siameses. Y medíamos el tiempo en latidos. Y en tus dedos yo tocaba mis canciones. Dedos de teclas de celesta.

Pues eso, un nudo ahí dentro. Un milagro. Por algo sedujo al gran Iván Ferreiro. De esta altiva banda hispalense también me enamora Medusa, que en su versión inglesa sonó en la genial película de Alberto Rodríguez y Santi Amodeo El factor Pilgrim.

30. Extrema pobrezaIván Ferreiro (Las siete y media, 2006)

Repetimos los errores. Que si antes eran grandes, ahora son enormes. (…) Nuestra falta de cabeza es peor que la pobreza. Porque no nos ha dejado tener nada. Este amor se apaga. Como se apagan los latidos de tu amor. Como terminan mis canciones que no acaban. 

El rostro del autor envejece del mismo modo que se apaga el amor impuro y agotado, enfermo y delicado, pequeño y despistado. Joder, qué gran autor de rock nos ha sido revelado desde la tierra gallega. No os perdáis también este vídeo de la canción. Y, rizando el rizo, esto que escribí sobre Ferreiro en el presente blog.

31. Volverán los buenos tiemposLa Frontera (Si el whisky no te arruina, las mujeres lo harán, 1986)

Ahora sé que el camino está por recorrer. Conduciré por la avenida de la playa otra vez. Lejos de ti, bajo la lluvia te recordaré. Pero sé que volverán los buenos tiempos otra vez.

Yo también conduje por la avenida de la playa cantando a viva voz esta canción. Una pena que aquel himno para la selección española de fútbol no coincidiera con la era Aragonés.

32. Nena, no hay nada mejorDomingo y los Cítricos (Llorando por una sombra, 1989)

Y esbozo una tenue sonrisa. Malgasto la tarde escondiéndome del sol. Nena, no hay nada mejor que pasar las horas muertas con un tipo como yo.

Grababa a mis amigos cintas de caset con repertorios de rockerío español. Y esta estaba en todas. El gran público les ignoró. Pero yo pasé por caja. Por ahí tengo sus vinilos. Y, desde luego, muchas de mis horas muertas fueron amortizadas con Domingo y los Cítricos.

33. Maldita sea mi suerteMás Birras (Al este del Moncayo, 1987)

Los amigos en la taberna me dicen que el agua de mayo está al caer. Pero al este del Moncayo solo hay sed y el desierto para correr. Y maldita sea mi suerte por quererla como si fuera mi mujer. Como nadie la podrá querer.

Resultado de tantas noches de Diario Pop (RNE). Al final va a ser verdad que sigo escuchando la música que me gustaba cuando tenía 18 años. Cuando vivía la música con mayor intensidad. De ahí tantas melodías ochenteras en esta selección. Este es un ejemplo. Bunbury llevó a su repertorio una joyita de Más Birras. Entre aragoneses anda la magia.

34. Salvaje pasiónLos Nikis (Marines a pleno sol, 1986)

¿Qué haces con esa pistola en la mano? ¿No piensas que es un gesto exagerado? Bang, bang, mi cuerpo se desplomó y comprendí que todavía me tenías rencor. P-A-S-I-O-N. Fui presa de una pasión, de una salvaje pasión.

No sin esfuerzo, conseguí entender lo que decía el estribillo. Nunca vi en directo a los Ramones de Algete. Esa pena me la llevaré a San Jerónimo.

35. LucíaJoan Manuel Serrat (Mediterráneo, 1971)

Si alguna vez fui un ave de paso lo olvidé para anidar en tus brazos. Si alguna vez fui tierno y fui bueno fue enredado en tu cuello y tus senos. Si alguna vez fui sabio en amores lo aprendí de tus labios cantores. Si alguna vez amé, si algún día después de amar amé, fue por tu amor, Lucía.

Cambio de tercio. Os recuerdo que a mis hermanos mayores les dio por los cantautores. El amor mueve el mundo. Y esta es una hermosa carta.

36. En un mercedes blancoKiko Veneno (Échate un cantecito, 1992)

En un mercedes blanco llegó a la feria del ganado. Diez duros de papel albal y el cielo se ha iluminado. Viene desde muy lejos y ya no le queda ni memoria. Dice que un duende se la cambió por un ratito de gloria.

«Yo he tenido tela de rollos chungos con mucha gente», le decía a su biógrafo Luis Clemente. Doy fe. Pero qué pedazo de artista. Venga, ¿aún os quedan ganas de compraros un mercedes –o cualquier otro vehículo grande y lujoso– de color blanco? ¿No entendéis que Kiko le canta al paradigma de coche cani?

37. Lluvia tras el cristalMosquitos (Revolución, 1990)

Mi madre sufre de histeria, mi papá está borracho. Mi hermana está de cuatro meses, mi papá está borracho. Mi madre dice que maldice el día que lo conoció. Y entre sombras se oye una canción. Y nada cambiará. Y el tiempo nos barrerá. Y el mar azotará las costas. Y la lluvia caerá tras el cristal.

Poco sé de aquel elegante grupo malagueño. Dos discos refinados, el último con Phil Manzanera en los controles, y un temazo demoledor, este que veis. Y después del diluvio, el sol nos quemará a los dos.

38. En el laberinto091 (Doce canciones sin piedad, 1989)

Paso noches, paso días, viendo las plantas crecer. Libros de filosofía, de la incógnita del ser. Cuento las ondas del agua, cuento y no tienen fin. Y yo le hablo a las estatuas y ellas no me hablan a mí. Como tú, sigo en el laberinto.

Aquí un admirador de José Ignacio Lapido, el mejor letrista que ha dado la tierra eléctrica andaluza. Un laberinto de pasiones.

39. La peraMártires del Compás (Flamenco Billy, 1995)

Abro la nevera y encuentro el eco de una pera. Cierro la boca, bajo a la calle y en el reflejo del charco me hierve la sangre. Corro al supermercado, porque alli no estoy solo, todo está a mi lado. Con solo una mirada. Con alargar la mano. Dando un paseíllo. Engordando al carro.

El nacimiento del flamenco billy. El surrealismo del campo de Gibraltar. David Byrne escuchó esta canción y se los llevó a Nueva York. El poder de una melodía. O de una pera.

40. La mataréLoquillo y Trogloditas (Mis problemas con las mujeres, 1987)

Quiero verla bailar entre los muertos. La cintura morena que me volvió loco. Llevo un velo de sangre en la mirada, y un deseo en el alma, que jamás la encuentre. Solo quiero que una vez algo le haga conmover. Que no la encuentre jamás o sé que la mataré.

Temita delicado, ¿no? Sabino Méndez, en la mente de un maltratador. Mi compañero Rey cuenta en nuestro portal Siete Revueltas que, «de haberse escrito hoy, no hubiese pasado ni la primera audición de la discográfica». Solo quiero matarla a punta de navaja, besándola una vez más. ¡Uff!

41. Lo trágico es magnéticoCircodelia (Lo trágico es magnético, 2003)

Y sé que no soy buen ejemplo en ti. Como adulto soy patético. (…) Sé que lo mío es un don natural. Lo trágico es magnético en mí. A mi hermana le sucede también. Lo absurdo es muy genético.

Banda madrileña de riffs estonianos y cancionero pendenciero. Por cierto, qué bien habría sonado el estribillo de Tú y yo en la grada del Pizjuán.

42. En solo un segundoAmaral (Estrella de mar, 2002)

En solo un segundo he comprendido lo que importa y lo que no. El fin del mundo, la tormenta, el dolor quedan muy lejos de esta habitación.

Eva se moría de vergüenza contestando nuestras preguntas en la vieja oficina de la Plaza Nueva. Eran los tiempos de Rosita, la renacuaja deslenguada. Años después la saludábamos en el Teatro Central de Sevilla en las tareas promocionales del Espárrago Rock. Allí nos regaló ese mágico segundo. Era otra Eva. Era energía pura, como estos ocho minutos y medio de los mejores Amaral.

43. Ahora que la mierda ya me llega hasta los ojos – Espaldamaceta (Madera y poca luz, 2009)

Y has venido, guapa, con los ojos inundados de cosas que has vivido sin estar yo a tu lado. Será que no he querido oír tus llantos. Será que también lloro.

Lo mejor de paladear la escena final de Carmina y amén, la peli de Paco León, con esa fabulosa banda sonora de Espaldamaceta, es que antes de descubrir a este talentoso cantautor de Tarragona hemos podido disfrutar de una película de diez. ¿Veis? Se puede hablar de cine sin dárselas de intelectual cambiando película por cinta.

44. Por la barandaLos Caciques (Por la baranda, 1993)

Y sueño verte pasar, de minifalda, por la avenida principal, por la baranda. Y me desmayo al mirar tus piernas largas y esas maneras de lucir tus primaveras. Te pido por favor. Te regalaré una flor. Te llevaré a los toros. Y te diré mi vida, te quiero, mi esposa, yo te adoro.

Un grupo ciertamente gustoso de la capital del reino. Un estribillo contagioso y una mujer de bandera. Tal es la chispa del pop, no le demos más vueltas. Un solo disco como Los Caciques. Una pena. Su cantante y compositor, Luis Laguardia, continuó luego a solas.

45. Pon tus dedos en mi espalda – Las Balas (Tienes que creerme, 1991)

Pon tus dedos en mi espalda y hazme dibujos en la piel. Sabes cómo divertirme y hacer que pierda el control. (…) Esta noche brillan mil estrellas. Hoy brillan mil estrellas. Di: ¿bailarás conmigo?

Dos discos de larga duración desde Sevilla al planeta pop: Tienes que creerme (1991) y Tal vez mañana (1992). Dos tesoros en mi colección. Como el de los Tiernos Mancebos, de cuyo tallo procedían.

46. Ana y Choni. Los Ronaldos (Los Ronaldos, 1987)

Él está bien, muy, muy bien. No sabe por qué, pero él está bien. Ella está mal, muy, muy mal. No sabe por qué, pero ella está mal. No pueden estar de acuerdo jamás. No saben por qué, siempre al revés.

Cuidado con ellos, que les arde el corazón. Me quedo con este rocanrolito asilvestrado de su ópera prima. En el ochenta y ocho los vi junto a La Frontera en el castillo de Salobreña, Granada. Qué grandes. Sigo a Coque Malla desde entonces. También en el cine. ¿Recordáis el «¡soy un portero cabrón!» de Todo es mentira? Él y Penélope Cruz sí que parecían Ana y Choni.

47. El crimen del sigloLos Hermanos Dalton (Ya están aquí, 1992)

El bosque donde jugabas tus hijos no lo verán. Este es el crimen del siglo, pero estás en libertad. Y me da igual, todo va a volar.

Power pop en su máxima expresión. Uno de mis grupos favoritos del pop rock andaluz. Tres hermanos de San Fernando (Cádiz) –paisanos de Camarón, pues– que extraían el máximo nervio de una guitarra, un bajo y una batería. El crimen del siglo suena en el vídeo de abajo –Conciertos de Radio 3– a partir del min. 28.

48. La memoriaDepedro (Depedro, 2008)

He oído los que padecen. Que la memoria no se pierde. Tiene hijos poderosos y cualquier día vienen a verte. De llorar siempre que miro. De sufrir este camino. De reírme del capricho. De los que han decidido.

La increíble historia de un hombre… con talento. De La Vacazul  a 3.000 Hombres. Un viaje personal que desemboca en un proyecto lustroso. La historia de Jairo Zavala, un señor con buena memoria.

49. Para mirarteCorazones estrangulados (Corazones estrangulados, 1990)

Tienes todas las puertas abiertas para que vuelvas cuando quieras. Y me pilles por sorpresa cuando entres sin llamar. Para mirarte, solo para mirarte, como si fueras mi mayor obra de arte.

Yonka Zarco, músico vasco afincado en Córdoba, creó con la dulce Eva Riquelme este luminoso proyecto de versos seductores y líricas cristalinas. Nos emocionaron, pero duró poco. Hace poco volvieron. Para paladearlos.

50. En el muelle de San Blas – Maná (Sueños líquidos, 1998)

‘Su cabello se blanqueó, pero ningún barco a su amor le devolvía. Y en el pueblo le decían, le decían la loca del muelle de San Blas. Una tarde de abril la intentaron trasladar al manicomio. Nadie la pudo arrancar y del mar nunca jamás la separaron’.

Una anciana vestida de blanco espera a que el mar le devuelva a su amado. Real o no, con más o menos literatura en el relato, el cuarteto mexicano tocó la gloria con esta historia. Para mí queda aquel paseo nocturno con Fher y compañía por las calles de Florencia.

 

Vaya por Dios, no me ha cabido Javier Krahe…

PD: Podría haber ilustrado esta reflexión musical con una imagen de alguna de las miles de entrevistas que he hecho a artistas de variado pelaje. Que se me viera en acción. La de entrevistar, digo. Pero he elegido esa de mayo de 1990 –ya veis qué cabellera lucía– en casa de mi amigo Rafa Cuevas (Loscomotoras). Estudiábamos juntos tercero de Periodismo en la Complutense. A veces me quedaba a dormir en su casa para estudiar, es un decir, algún que otro examen. Un día me hizo esta foto con su bajo eléctrico. Porque, sabedlo: yo, además de periodista, quería haber sido bajista de rock. O parapsicólogo. O alpinista de ochomiles. O Hemingway pescando picudos en Florida. A ver si me suena la flauta en la próxima reencarnación. Venga, a ustedes.

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