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Manolo Tena: «Todavía se puede ser honesto y de izquierdas»

Escrito por . Publicado en Músicas hace 1 año.
ManoloTena_SangreEspañola

‘Termina el sueño, suena el disparo. / Soy el delirio, soy la confusión. / Soy solo un verso que está equivocado /
mientras la muerte deja caer el telón’
 (Frío, del álbum En el lado oscuro, Alarma!!!, 1985).

Hoy, 4 de abril de 2016, ha muerto Manolo Tena. «Las cosas nunca acaban como tú quisieras», decía su canción. Al enterarme de la noticia he recordado aquella tarde de febrero de 1993. «Mira, ya están los naranjos en flor. Es imposible no embriagarse con este aroma a azahar», me decía mientras paseábamos por la sevillana Plaza del Duque. Es lo que pasa si te cruzas en el camino de un poeta.

Yo lo hice –cruzarme en su camino, digo– en mi condición de periodista musical. Andaba el maestro en las tareas promocionales de su álbum triunfador, Sangre española (1992). Hablamos de semejante discazo, el que habría de mostrar al gran público el talento de este extremeño criado en Lavapiés. Y, como solía hacer por entonces, que para eso tenía solo 23 añitos, le largué un cuestionario de preguntas más o menos frivolonas que perseguían rascar con la uña en la filosofía musical y vital del artista. El mismo que he recordado ya en el presente blog con Antonio Vega y Antonio Flores por protagonistas. Más abajo tenéis la transcripción de cuanto el Sr. Tena dejó registrado en mi grabadora de caset. Juzgad vosotros mismos la enjundia del personaje.

Rebelde sin llegar a los extremos –como escribí de él para la web de El Corte Inglés–, vivió una vida ligada a los excesos y al placer musical. Un narrador de historias del día a día. Así era Manolo Tena. Un músico de los pies a la cabeza. Un clásico del rock. Un cantante enamorado de la música.

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MANOLO TENA: UNA CUCHARADA DE ROCK Y BELLAS ARTES

Más cerca de los cuarenta que de los treinta, Manolo Tena ya no necesita de los derechos de autor para sobrevivir. Su segundo elepé en solitario, Sangre española, grabado en EE. UU. para una multinacional, ha alcanzado el éxito con su propia voz. Extremeño de adopción y casado «tres o cuatro veces», el ex-Cucharada y ex-Alarma!!! desata su lengua con brío. «Todavía se puede ser honesto y de izquierdas», dice.

–¿Quién te crees que eres?
–Creo que soy un buen alumno. He estudiado lo suficiente a los dylans, cohens, kikovenenos y lolesymanueles como para llegar a tener una voz propia.

–¿Por qué pasaste de escuchar música a hacer música?
–Cuando se es joven se es rebelde. En la época que me tocó vivir, ser rebelde era llevar el pelo largo y seguir a unos músicos que no les gustaban a los adultos. De entre todos esos, me podría haber gustado McCartney, porque cantaba muy bien, pero me gustaba más Lennon, porque era contestatario.

–¿Qué sientes cuando subes a un escenario?
–Si funciono, siento que estoy realizando un sueño que conlleva darle a la gente algo de mí y pasárnoslo bien juntos. Si funciono mal, lo que siento es que todavía no he alcanzado ese mínimo fundamental que es subir, coger una guitarra, poner un acorde, empezar a cantar y que todo fluya.

–¿En qué lado del negocio musical se vive mejor?
–En el de no tener que grabar discos por obligación. El artista cuenta con la ventaja de tener la materia prima y con la desventaja de ser el único que no piensa que esto es únicamente un negocio. Yo, por lo menos, todavía no me he bajado los pantalones.

–Mejor piropo / peor insulto.
–Lo mejor que me han dicho es que mi obra caía bien a todo el mundo porque era auténtica y humana. Lo peor no me gusta recordarlo. Yo soy mi peor crítico. Lo que algunos me dicen ya me lo he dicho yo antes.

«Lo que tiene mérito es vivir la vida. Cuando venga el huracán, ¿para qué te va a servir la tristeza?»

¿Qué es una canción de Manolo Tena?
–Lo más parecido a la sinceridad de un rocanrol que además no es intransigente yno quiere ser solo rocanrol. Que admite que un bolero o un tango pueden ser también válidos. Lo que te conmueve es válido y lo que no, no.

–¿Qué te tendría que ocurrir mañana para que fueras el tipo más feliz del mundo?
–Tendría que ser un poco más materialista. Es lo que más me cuesta. La realidad acaba por imponerse, es así, todos los sabemos. Pero si no le pones un poco de magia al asunto, todo el mundo estaría muy triste e intentaría suicidarse. Pero suicidarse no tiene mérito. Lo que tiene mérito es vivir la vida. Además, cuando venga el huracán, ¿para qué te va a servir la tristeza? Para nada. No way, como dicen los americanos.

–¿Qué dejarás en herencia?
–Supongo que tres o cuatro canciones, que no es poco. Cualquier artista lo que deja, a pesar de los pesares, es una antología de su obra. No hay otra manera de hacer las cosas en esta sociedad, con esta manera de vivir. Si Pablo Neruda hubiera vivido 199 años para escribir solamente el poema ese que decía ‘puedo escribir los versos más tristes esta noche’, o Dylan solo hubiera escrito Like a rolling stone en 245 años de vida, sus vidas habrían valido la pena. Espero que a mí me pase algo parecido, es decir, que vivir 69 años valga la pena porque he escrito una canción como Frío o una canción como Marilyn Monroe, que están en la biblia del rock de este país.

–Hazte publicidad.
–Pues no ha sido fácil, pero todavía se puede hacer algo honesto. Todavía se puede ser de izquierdas. Todavía se puede seguir luchando. Todavía se puede seguir pasando un mensaje a los compañeros. Que la gente sin esperanza seguimos intentando la fuga.

«Espero que vivir 69 años valga la pena porque he escrito canciones como ‘Frío’ o ‘Marilyn Monroe’, que están en la biblia del rock de este país»

–¿A qué público te gustaría seducir?
–Cuando uno sube a un escenario, le gusta seducir a todo el mundo. Pero yo preferiría seducir a las chicas. Creo que tienen un mundo intuitivo y espiritual mucho más denso y poético que los hombres.

–¿Qué disco gasta la aguja de tu tocata?
So, de Peter Gabriel.

–¿Cuál es tu verdad oculta?
–Una canción que escribí para el álbum Tan raro, mi primer elepé en solitario. Se titulaba Eterno secreto. Habla de la infancia: ‘ayer era un paraíso y hoy es una isla desierta’. Lo que allí sucedió era importante, y quizá hoy sigue siéndolo, pero permanecerá como un eterno secreto que nunca se descubrirá.

–¿Quién te da de comer?
–Yo, con mi mínimo talento, que he conseguido convencer a una compañía, aunque esta, como todas, no vende arte sino plásticos negros con un agujero en medio.

–¿Qué España musical te gusta más?
–Me gustan todas las españas que puedan contribuir a ahuyentar la soledad del ser humano. No me gusta la España intransigente, la que piensa que tiene la verdad en su mano, que lleva la razón en todo y que los demás somos todos idiotas.

–¿Qué es lo mejor y lo peor del pop español?
–Lo mejor es lo que está por llegar. Lo peor es que se le da demasiada importancia a cuatro frases y dos acordes.

–¿Qué falta por descubrir en el rock?
–Algo que a todo el mundo se le olvida. ¿Qué descubrieron los Beatles? A lo mejor nada nuevo, pero volvieron a las raíces del rhythm & blues y lo hicieron a su manera. Hay que coger ese modelo arquetípico del pasado y aportar algo.

«Cuando estás fuera de España te das cuenta de que no eres judío, ni árabe, ni negro. Lo que mueve la sístole y la diástole de tu corazón es sangre española»

–¿Se pueden vender discos y tener la conciencia tranquila?
–No es fácil, pero se puede conseguir. A Eric Clapton le acaban de dar nueve Grammys y Paul McCartney debe dormir bastante más tranquilo que él. Cuando uno toca fondo y tiene que volver a subir para arriba sabe que no le debe nada a nadie. Otis Redding dijo que la gente no te reconoce si eres un perdedor.

–Con un título como Sangre española, habrá quien te tache de nostálgico, ¿no?
–He puesto ese título porque cuando estás fuera de España te das cuenta de que no eres judío, ni árabe, ni negro. Lo que mueve la sístole y la diástole de tu corazón es sangre española, para bien o para mal. Pero en algunas zonas del norte de España no es muy conveniente citar el título del disco.

–Parece que esta vez ha cambiado tu suerte.
–Si no hubiera tenido cuarenta canciones compuestas, si solo hubiera estado quejándome de lo mal que me iba, de lo injusto que era el mundo y de lo hijas de puta que son las compañías de discos, cuando la suerte llamó a mi puerta me habría pillado sin nada que ofrecer. Y nunca hubiera grabado un disco en EE. UU.

–¿Se te ha subido el éxito a la cabeza?
–Yo preveía que me podía llegar a suceder y he encargado a mis amigos íntimos que, en ese momento, me recuerden dónde tengo guardada una cosa que me advierte de que no debo seguir por ahí.

–¿Qué es lo primero que harás cuando seas un cantautor urbano?
–Seguir el camino de Springsteen y no el de Sting. No se pueden escribir canciones de a pie desde hoteles de cinco estrellas, sin bajarte de la burra y relacionándote con la gente de la moda.

 

Texto: Quico Pérez-Ventana (@perezventana)

Publicado en El Correo de Andalucía el 2 de abril de 1993

Escucha aquí un extracto del audio de esta entrevista:

 

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