Cabalmente

Noches de cantautores andaluces

Escrito por . Publicado en Músicas hace 7 años.
Cantautores Tomares

Las de los viernes de enero han sido noches de cantautores andaluces. Casi todos. Lo de andaluces, me refiero. Y es que he tenido el placer de oficiar de jurado en el I Certamen de Cantautores de Sevilla, organizado por Eventos Carne de Perro. Allá que he ido cada jornada al Café del Cine en Tomares para empaparme de la lírica de unos jóvenes trovadores pertrechados de osadía y exquisitas coplas. No conocía a muchos de ellos. Tremendo descubrimiento. Tras una urgente búsqueda en myspace y algún que otro correo-e a los artistas en cuestión, el itunes del imac me obsequia desde entonces con melodías cristalinas de acento cercano. Justo como hacían ya mis adorados Alfonso del Valle y los hermanos Joaquín y Chiqui Calderón.

Tres semifinales. Seis artistas seis en cada una de ellas. Seis piezas por cabeza. Dos seleccionados para la gran final: uno por el jurado y otro por el público. Premios en metálico y grabación de videoclip. El 28 de enero ya había ganadores. Primer puesto para Carmen Boza, gaditana afincada en Málaga. Segundo, Kico Gómez, de Cádiz. Y premio especial del público para la sevillana Adriana Moragues. Pero hay mucho más que contar sobre lo acontecido sobre las tablas de aquel coqueto garito del Centro Comercial Aljarafe. Mucho y bueno.

La primera semifinal me la perdí. Estaba con gripe. Una pena, porque me había propuesto estar en todas las veladas. Actuaron Mariano Calonghi ‘Maydiremay’ (Málaga), Adriana Moragues (Sevilla), Alberto García (Málaga), Luis Martos (Málaga), Carmen Boza (Málaga) y Ángela Biedma (Sevilla). Moragues y Boza repetirían, y con buena estrella. El viernes 14 ya estaba allí, sentadito frente al escenario cual juez inquisidor, como tantas veces en mis años de periodista musical. Entre otras muchas, recuerdo con especial cariño mi oficio de jurado en el Festival de la Canción de Andalucía de Alhama de Granada. Preciosa experiencia. Volviendo al certamen hispalense, la segunda jornada empezó fuerte. Enrique Diago (Cádiz) manejó con destreza la guitarra a ritmo de bossa. Me cautivó su verso poético y su voz vigorosa y bien modulada. Me habría gustado verlo en la final, pero sobretodo querría saborearlo a solas sobre el escenario de un gran teatro. A Luis G. Lucas, también gaditano, le fue mejor. Receta briosa y de raíz a pecho descubierto. Aniuve (Jaén) comenzó con nervios, quién no, que hay que echarle valor para cantarle a audiencias ajenas, pero gustó su propuesta de melodías dulces de fácil digestión. El debate estaba servido: cantautores enrevesados de alto nivel técnico y compositivo frente a otros con un estribillo que tararear. En ambos casos, emociones a flor de piel. Pero esta era una competición. A la vista está lo que caló hondo. Antonio Buch (Algeciras) estuvo genial. Piezas de tres minutos, puntito naíf, registro vocal popero, cual Jota de Planetas. Un artista para seguirle la pista, quién sabe por qué derroteros. Rocío Trejo (Córdoba) protagonizó el mejor instante de la noche. Preciosa voz de inspiración soul y deslumbrante su guitarra. Ay, si yo hubiera estado solito en la mesa del jurado… Y cerró Dasare (Huelva), osado compositor aflamencado que estuvo arropado por su propia banda, Tolajarca. Para la gran final, Luis G Lucas y Aniuve. No quise irme sin saludar a dos de los concursantes que no pasaron el corte. A Antonio Buch le recomendé, perdón por la osadía, que buscara con urgencia una banda pop. Así me lo imagino. Qué tío más grande, pese a su corta edad. Y a Dasare, un apretón de manos, un cedé rumbo al Tiro de Línea y una jugosa explicación etimológica: lo de Tolajarca pedía a gritos semejante cuestionario.

En la tercera semifinal disfruté de buena compañía en la mesa de jueces. A un lado, mi compañero y amigo Alejandro Luque, periodista cultural de El Correo de Andalucía, cuyo blog Raíces y puntas sigo fielmente. Y es que hay por ahí algún que otro blog que pone la cara colorada a quien osa escribir tres líneas en internet. Este es un ejemplo. Al otro lado, Luismi Azogil, talentoso artista que presidió años atrás la asociación sevillana de cantautores. Es decir, dos músicos a mi verita, porque Luque acompaña por esos escenarios de dios al también gaditano Juan Luis Pineda. Los veredictos de ambos sentarían cátedra, pues se fijarían en mil y un detalles y matices, no tanto un servidor, que valora algo tan etéreo como la transmisión de emociones. Sobre el escenario, para empezar, Quique Parodi, de quien me cuenta Luismi que ganó la final del Falla con un cuarteto. Desde luego derrochaba tablas. Sueltísimo, ameno y con reminiscencias de Silvio, eso creí apreciar. Buenísimo. La barca mercante es su contagiosa tarjeta de presentación. Pablo Morales (Huelva) citó aquella frase de Groucho Marx: ‘partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de miseria’. De pie, a medio tiempo, blusero, se marcó tres coplas sensuales y conquistó aún más al personal con su afilada verborrea. Alejandro Rivera (Huelva) se atrevió a cantar sin micro, cual Bambino. Valiente, ecologista, comprometido. Para eso se inventó la canción de autor, ¿no? Exquisitamente melódico, brillante en la ejecución técnica. Para rematar, repartió globos entre el público y pidió que los hincharan y estallaran al final. Imposible sacarle mayor partido a tres versos, como quien dice. Y llegó el turno de Kico Gómez (Cádiz). Ahí caí en éxtasis. Más tarde, durante las votaciones, me sorprendió que Luque y Azogil también estaban por la labor, aunque con otras argumentaciones. Gómez, de noble porte y enjundiosa prosa, comentó que los cantautores eran tíos tristes que le ahorran el psiquiatra a las almas con un cuadro clínico digamos complicado. Tras ello, regaló a un público “valiente y poco humeante” –se acababa de estrenar la ley antitabaco– tres estremecedores temazos: Si eras tú, Cruce de cables y Se llamaba Verónica. Por favor, buscadlas en myspace y dadme la razón (pinchad aquí). Me encantó, lo reconozco. Y es que, en sus palabras, que te deje tu novia resulta ser un filón. Es una putada, sí, pero cuatro o cinco canciones punteras te salen… Tras él, el sevillano Magüe flanqueado por bajo y percusión. Tuvo emotivas palabras para el elenco artístico del certamen, bien por él, y elogiosos piropos hacia las redes sociales, que permiten que tantos acentos se reúnan en el Aljarafe. Un buen tipo y músico de cuna, que es rockera. Y cerró la velada Sara López Veneros, de Ávila aunque afincada en Madrid. Con ella las luces del escenario brillaron a mayor intensidad, porque descubrió dos gemas de muchos kilates: la mejor voz y la mejor canción (Mami), y me refiero en ambos casos al global del certamen. La presentación de esta melodía no pudo ser más acertada: no hacen falta más de tres palabras para decir lo que uno siente. Al término de la tercera y última semifinal, para no perder la costumbre, me acerqué a saludar a dos de los participantes. A Alejandro Rivera le felicité por su arrojo. Me aclaró que era de Lepe. Ya veis, para que luego digan. Y a Sara López Veneros le agradecí que se cruzara media España para arribar en Tomares, como ella misma se había encargado de recordar minutos antes. No habría de estar en la final, pero bien que le dio empaque y glamour a estas noches tomareñas.

Ya en la final, junto al amigo Jesús Martos (That Music Management), reputado cazatalentos de la capital andaluza, comprobé el talento de Boza, original y personal autora capaz de musicar estrofas tales como ‘labrar con lunas y corales nuestras tablas de la ley’. Degusté en una segunda escucha la canción Las luces de mayo de Luis G Lucas. Interesante autor de guitarra de palo y pataíta en tabla. Y es de San Fernando, como mi director deportivo, ejem. Palpé de cerca la lírica romántica de Adriana Moragues. Pero sobretodo pude valorar la destreza y cautivadora puesta en escena de Kico Gómez, con quien puertas afuera realicé alguna transacción comercial. Mayormente, llevarme a casa sus dos discos, Causa y efecto (2007) y No seas bueno, sé feliz (2010). Aquí un admirador.

Y así se cerró esta primera edición del Certamen de Cantautores de Sevilla. Siempre lo he sabido: si quieres que algo funcione solo hay que pulsar la tecla adecuada. Por cierto, la imagen que encabeza estas líneas, y en la que aparecen los seis finalistas –Magüe, Aniuve, Luis G Lucas, Adriana Moragues, Carmen Boza y Kico Gómez–, es de Zaida y Tracy, las entusiastas responsables de Eventos Carne de Perro, que se han despachado un certamen más que seductor, incluyendo jugosas presentaciones a cargo de jóvenes actores de la tierra. Un placer asomarme al aljarafeño Café del Cine. Y que viva esta nueva hornada de jóvenes trovadores andaluces, que no desmerece a los Carlos Cano, Javier Ruibal y compañía. Habrá que seguirles la pista.

Texto: @perezventana
Foto: Tracy Checo

 

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