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Quico Pérez-Ventana: «En Internet, que me ganen con seis palabras atrevidas e higiénicas»

Escrito por . Publicado en Divagando, Letras, Redes hace 2 años.
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El periodista sevillano Quico Pérez-Ventana dirige en LAB el Taller de Redacción en Internet. Diez horas, cuatro sesiones, para mejorar las formas escritas en la Red. Ya que no puede emular al protagonista de Los puentes de Madison, Pérez-Ventana se dedica profesionalmente al marketing de contenidos (Tribeca Media, La Ventana Comunicación, JQKAS) e imparte clases de redacción digital en másteres y posgrados de social media. Para entendernos, intenta evitar que los nuevos gestores de medios sociales aireen las posaderas.

– Redacción en Internet. ¿Cómo hacemos para que ese título no suene a un taller tedioso?

– Es que es un taller tedioso. Salvo que te guste la escritura y que quieras comunicar en Internet e incluso ganarte la vida con ello. En ese caso, es un taller apasionante. Y añadiría que muy necesario, a la vista de lo que leemos cada día en blogs y perfiles de marcas. Digo yo, vamos. ¿Taller tedioso el mío? ¡Pero si hay hasta dibujitos!

– ¿Enseñas a los alumnos a escribir? ¿Eso se aprende?

– Supongo que tienes que salir bien aseado de casa. Pero siempre hay margen de mejora. De cuando en vez no está mal que un tipo obseso de las formas escritas, alguien que lleva 20 años formando equipos de redacción y que ha leído, subrayado y memorizado todos los manuales de estilo habidos y por haber, te dé unos consejos para mejorar la escritura en la pantalla. Para impregnarla de cortesía y finura. Para liberarla de ciertos vicios. Para que seduzca al lector. Un señor que te aporte verdades absolutas tales como que abusemos del punto y seguido, que olvidemos el resto de nuestra vida los puntos suspensivos. Cosas así.

– Se oye por ahí que la imagen y el vídeo comen terreno al contenido escrito en Internet. ¿Tienes miedo?

– ¿Miedo yo? Bien, recordaré aquí esas nobles palabras de Bill Gates, cofundador de Microsoft: «Todos sabemos que hubo avances en cosas como el audio y el vídeo digital. Pero el principal medio de comunicación para la raza humana es el texto». Lo dice el amigo Bill, que de esto de la Red sabe un huevo. Perdón, he dicho «huevo». Es que recientemente he releído El dardo en la palabra, de Lázaro Carreter. Y créeme, a mí también me gusta ver un vídeo en el muro de Facebook. A Antonio Puerta lanzando aquel zurdazo, por ejemplo. Nada como un vídeo para entretener y emocionar. Pero lo que más me pone es que el profesional de los medios sociales haga bien su trabajo. Que me gane con seis palabras bien escogidas y ordenadas.

 

«Recuerdo haber pasado días completos de mi infancia con un libro en las manos. Así he salido, cagonlamá: seriote y pésimo pelotero»

 

– ¿Qué te parece el nacimiento y la consagración de medios como theobjective.com, donde impera la imagen y los enlaces a las redes sociales en detrimento, quizás, de la redacción?

– La prensa tradicional está en declive, lo sabemos. Las nuevas tecnologías se zampan a bocados los periódicos de toda la vida. Le pasa hasta al New York Times y al Washington Post. Pero quiero pensar que si algo han traído esos portales modernos y trasgresores como el que citas es, por una parte, la revolución de los contenidos. Nunca el contenido fue tan importante como ahora que se empapa de brillo tecnológico. Nunca tuvo tanta audiencia ni se sometió a tanta aprobación. Y, por otra, un impulso al periodismo en sí mismo. Aunque sea al periodismo ciudadano. Dios lo guarde. ¿Theobjective.com? Yo leo textos ahí. Y en los demás también. Incluso en las redes visuales. Me reafirmo en lo de las seis palabras atrevidas e higiénicas.

– Leer en Internet, ¿se hace muy pesado o ya estamos acostumbrados? ¿Cuánto es capaz de leer un mortal al uso cada día?

– Los gurús de la comunicación digital hablan del escaneo visual, los ojos vagos, el patrón en efe, todo eso. No hace falta que venga un sabio a contarnos milongas. ¿Cuántas veces lees en la pantalla un texto hasta el final? Menos que en el papel, ¿verdad? Debe ser algo muy interesante y que te lo cuenten bonito. Que te pille relajado y sin mejor cosa que hacer. Y si no está bien redactado, da igual lo que diga. No voy a leer ni ese texto ni ningún otro del autor. Y como yo, muchos. Me lo dijo una vez Carlos Bravo, el gestor de Marketing Guerrilla.

– Y escribir, ¿quién debería estar vetado a escribir en Internet?

– Nadie, hombre. Eso es lo mejor de esto. Nunca se ha escrito tanto. Ocurre que hay quien no tiene sentido del ridículo. Definitivamente, yo nunca me ofrecería como modelo para los retratos que adornan las paredes de las peluquerías. La escritura se ha democratizado a ritmo inversamente proporcional al avance de la LOGSE. En fin, yo quizá vetaría –al menos le daría con la regla metálica en la palma de la mano– al que escriba «a ver» con hache y con be. O a quien diga «preveyendo». Pero entonces tendríamos que impedir que De la Morena hable en la radio.

– ¿Se parece la escritura de las redes sociales a la de los medios online y esta, a su vez, a la de los medios offline?

– Digan lo que digan, el idioma es el mismo. La gramática es la misma. El lector puede ser el mismo. Así que sí, se parecen. Pero varían las pautas de estilo. Los usos y costumbres se adaptan a los nuevos medios. Precisamente en la sevillana Alameda de Hércules hay un templo del conocimiento y el amor donde hablan de eso. Hay chicha tras ese Facebook picarón.

– La eterna pregunta: ¿se escribe peor en Internet? ¿Los usuarios escriben peor? Y los periodistas, ¿escriben peor?

– ¿Qué quieres que te diga? A simple vista parecería que sí. Todo es más inmediato. La gente que escribe mal es más visible que antes. Cada incorrección tiene un aura de luz a su alrededor. Y todos lo ven, no solo el tercer ojo de Lobsang Rampa. La verdad es que desespera ver tanto texto mal escrito. No se salvan ni las vallas publicitarias en las carreteras. Pero tampoco vas a estar todo el día enfadao. Rascas con la uña y retozas en el tuit de un alma inocente y culta que acaricia con ternura las palabras. Que le pone cariño y sencillez a la escritura. Que no se asoma a la Red para presumir, como tantos. Las redes están ahí para todos, no solo para los que revisan antes de publicar. Lo que no es concebible es que esas bofetadas a la gramática y al buen gusto las den profesionales de la comunicación.

 

«Mi lectura de cabecera es el National Geographic. Hay por ahí algunos periodistas malencarados con mejor oficio que el mío. Todo el día viendo amaneceres aquí y allá, y seduciendo a granjeras maduritas de curvas generosas. Qué canallas»

 

– Dices (lo he leído) que falta creatividad. Sin embargo, dar una vuelta por las cuentas de Twitter de los adolescentes es alucinante. Son muy originales y utilizan recursos de la expresión oral de una forma maestra.

– Estoy de acuerdo. Los adolescentes, a los que tantas veces criticamos por esa economía del lenguaje, la urgencia del whatsapp, retuercen el idioma con gracia. Felizmente sin tener a políticos y periodistas como modelos. A veces parece que la RAE camina al paso de la chavalería. Es el banco de pruebas del lenguaje. Pero reconozco que si tengo que confiar en el estilo comunicativo de un jovencito, me quedo con el que no se ruboriza por utilizar la palabra «señor».

– ¿Cómo adaptas el uso de las @ y de las # a tu escritura diaria?

– De forma natural. Pero sabiendo que no son signos del alfabeto español. Es decir, seleccionando el contexto. En este mundo lo peor que se puede ser es un ignorante.

– ¿Crees en los emitoconos ;-)?

– Desde luego, mucho más que en los extranjerismos y esnobismos. El emoticono de un pulgar en alto me transmite buen rollo. Un «poner en valor» o cualquier otra expresión manoseada me transmite chabacanería, ordinariez, zafiedad. Cosas que quiero lo más lejos posible de la pantalla de mi ordenador. Y de mis hijos.

– ¿Lees mucho? ¿Qué lees? ¿De quién aprendes?

– Recuerdo haber pasado días completos de mi infancia con un libro en las manos. Así he salido, cagonlamá: seriote y pésimo pelotero. Ahora paso la vida leyendo, pero escasa ficción, me temo. Biografías, historia de España, recopilaciones de columnistas cañeros… Y en el móvil, mucho tuitero y mucho blog. Me encanta el bloguero valiente, enjundioso, sin servilismo político, con un pensamiento libre y hermoso que mostrar al mundo. Por supuesto, siempre tengo en mi mesilla de noche encendidas declaraciones de amor a las palabras. Álex Grijelmo, diccionarios de estilo, cosas así. Pero mi verdadera lectura de cabecera es el National Geographic. Además de que está maravillosamente escrito, tomo conciencia de que hay por ahí algunos periodistas malencarados con mejor oficio que el mío. Todo el día viendo amaneceres aquí y allá, y seduciendo a granjeras maduritas de curvas generosas. Qué canallas. En fin, se lo habrán merecido más que yo.

– Convénceme para asistir a tu taller. Te doy 14 palabras.

– ¿Quieres sanear y enriquecer tu capacidad de comunicar por escrito? Vendo iphone 4S.

 

Texto: Álvaro Olmo | Foto: Javier Mármol

[Entrevista publicada en la web de LAB Sevilla]

 

El taller que imparte Quico Pérez-Ventana se denomina ‘Redacción en Internet’ y consta de cuatro sesiones y 10 horas. Abarca las siguientes temáticas: Redacción en entornos digitales, La lectura en la pantalla, Pautas de estilo, El lenguaje en las redes sociales, La gramática multimedia, Usabilidad, Estrategias de revisión del texto, Errores comunes de ortografía y estilo, Observación y análisis de contenidos personales y profesionales, Netiqueta: cortesía y buenas maneras en la red, Usos y estilos en Twitter, Usos y estilos en blogs, Redacción de correos electrónicos, Accesibilidad. Se celebra an’cá LAB los días 10, 12, 17 y 19 de mayo de 2016 en horario de 18,00 a 20,30 h.

 

1 Comment

  1. Juan Martínez

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