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Sixto Paz: contacto extraterrestre

Escrito por . Publicado en Personas hace 4 años.
Ovni fotografiado por los miembros del IPRI en 1975.

A Sixto Paz Wells se le ha encomendado la misión de difundir un mensaje de paz y esperanza por parte de los seres del espacio. Cada año recorre una veintena de países, comparte experiencias con otros contactados e insiste en proclamar sus propias conjeturas sobre el origen de la humanidad y el universo. Sus palabras, doctas, dueñas de la seguridad de quien cree estar diciendo la verdad, le han llevado en un par de ocasiones a la sede de las Naciones Unidas para hablar sobre los ovnis, que para él son artefactos voladores muy identificados. Nacido en Perú, recientemente visitó España y bajó por vez primera a Andalucía. Momento de volver la vista a sus contactos con extraterrestres.

Martes Santo. Sevilla se echa a las calles buscando los rastros de las Sagradas Imágenes. Otros, inquietos ellos, acuden al salón de actos del edificio de la ITV en Gelves para asistir a la conferencia de Sixto Paz, líder de un grupo peruano de contactados con extraterrestres.

Los carteles anuncian la I Conferencia de Ufología. Organiza Universal Radio, emisora local de Gelves, que cuenta en su programación con espacios de esta temática. Horas antes, estaba prevista la celebración de un encuentro con la prensa que resultó ser una charla familiar. Al parecer, los ovnis no gozan aún del beneplácito de los informadores, aunque sí del interés y la curiosidad de una concurrida parroquia de informados. Por mi parte, encantando de poner rumbo hacia la aventura mas maravillosa jamás contada. Y no me refiero solo a los platillos volantes.

Antecedentes

«En 1974 me inicié, junto a un grupo de personas, en una experiencia de contacto extraterrestre que ha sido dada a conocer a nivel mundial por decenas de periodistas. En cinco ocasiones, comunicadores profesionales nos han acompañado a avistamientos programados con anticipación a través de comunicación psicográfica o escritura automática, una forma de telepatía instrumentalizada».

Ovnis_SOS_300El primer periodista que se hizo eco de estos acontecimientos fue Juan José Benítez, cuyo éxito editorial contribuyó a añadir fama al grupo. Benítez, por entonces en La Gaceta del Norte, se desplazó hasta Perú y vio aparecer dos ovnis en los arenales de Chilca, tal como se le había anunciado. Posteriormente, redactó sus conclusiones en la obra Ovnis: S.O.S. a la Humanidad (1975).

Sixto Paz se crió en un ambiente permeable a la posibilidad de vida extraterrestre. No en vano, su padre era un eminente ovniólogo desde la década de los 50. A los dieciocho años leyó una noticia en un diario peruano sobre un proyecto de investigación del fenómeno ovni, Ozma, que consideraba la captación de los sonidos del espacio como posibles fuentes de comunicación extraterrestre. Se utilizarían radiotelescopios instalados en Virginia para recibir esos mensajes y decodificarlos, y, al tiempo, enviar al espacio una onda mental telepática. La noticia hizo que su padre organizara una conferencia sobre la telepatía como transmisión del pensamiento a distancia. Al regresar a casa, Paz comentó a su familia la posibilidad de que realmente hubiera extraterrestres que quisieran comunicarse con la humanidad.

«Como un juego, la noche del 22 de enero de 1974, en presencia de mi hermana y mi madre, hice la prueba frente a unas hojas de papel, acordando que al primero que le vinieran a la mente ideas que no fueran suyas las anotaría. Pasados quince minutos sentí la reacción convulsiva de la psicografía y escribí esto: sala de hogar, buena para la comunicación. Me llamo Oxalc, soy de Morlen, satélite de Júpiter al que Uds. llaman Ganímedes. Podemos comunicarnos más adelante».

Contacto

«Al día siguiente se reunieron veinte personas para volverlo a intentar –continúa Sixto–. Yo no deseaba hacerlo, porque ni quería engañarme yo ni engañar a nadie, y menos hacer el ridículo. Pero recibimos un nuevo mensaje. El supuesto extraterrestre nos invitó a que fuéramos a sesenta kilómetros al sur de Lima, porque el 7 de febrero, a las 21 horas, veríamos aparecer su nave. Esa sería la confirmación de que el contacto era real».

Cuando llegó el día y la hora indicada, el grupo vio un resplandor de luz detrás de unas colinas. Salió, comenzó a moverse y se pudo ver un objeto de forma lenticular, brillante, que fue descendiendo hasta colocarse unos ochenta metros por encima de sus cabezas. Todos captaron en sus mentes un mensaje: «No bajamos en este momento porque Uds. no están preparados. Habrá una preparación, un tiempo y un lugar».

Los contactos se repitieron. Los mensajes fueron recibidos por otras personas del grupo. Todos obtenían las mismas respuestas a las mismas preguntas. Seis meses después, los extraterrestres, a los que empezaron a llamar ‘guías’ o ‘hermanos mayores’, les pidieron que hicieran una salida en grupos no mayores de siete personas a un lugar llamado La Mina, una cantera abandonada en el desierto de Chilca. En ella, Sixto Paz tuvo su primer contacto personal con Oxalc.

«Inexplicablemente, me adelanté a los demás por un fenómeno de teletransportación, y contemplé una media luna dorada de diez metros de diámetro que estaba sobre el suelo. De ella salió una persona con los brazos levantados, y en mi mente, con toda claridad, como si me hablasen al oído, capté ‘ven’. Llegué a la luz, la atravesé y sentí náuseas. Era tan intensa que me obligó a cerrar los ojos. Cuando los abrí vi una persona ante mí. Metro ochenta, ojos marcadamente oblicuos, frente amplia, pelo lacio que le caía detrás de los hombros, contextura robusta, traje blanco con cinturón y unas botas. No movió los labios, pero le escuché con claridad: ‘Yo soy Oxalc, el mismo que se ha comunicado contigo desde el principio. Esto que has atravesado es un xendra, una puerta dimensional, un umbral en el espacio-tiempo’. La persona que atraviesa un xendra es desmaterializada, anulando su cohesión molecular y parte de su peso atómico, y es proyectada hacia otro lugar. Me pidió que le acompañara a Ganímedes, a 600 millones de kilómetros de distancia. A los pocos pasos a través de la luz, salí a un lugar totalmente distinto a lo que era Chilca».

Ganímedes

Sixto contempla entonces un valle entre montañas con unas grandes estructuras en forma de cúpulas. Oxalc le explica que este es el centro neurálgico de Morlen, la Ciudad de Cristal. Ellos no son naturales de allí. Llegaron hace 20.000 años a la luna de Júpiter, donde han establecido colonias mineras.

Los hermanos Sixto y Carlos Paz Wells en los arenales de Chilca, al sur de Lima. Foto: J.J. Benítez.

Los hermanos Sixto y Carlos Paz Wells en los arenales de Chilca, al sur de Lima. Foto: J.J. Benítez (Ovnis: S.O.S. a la Humanidad).

«¿Qué vi allí? Tienen grandes invernaderos donde producen sus alimentos. No hay tierra vegetal, no hay vida natural. Toda la vida es artificial, controlada por su tecnología. Sus ciudades se extienden en formas subterráneas. Las casas tienen forma de domo, sin ángulos. Los extraterrestres tienen desarrolladas facultades psíquicas que nosotros tenemos dormidas. Es el caso de la clarividencia, que permite ver el aura. Ello les posibilita apreciar el mayor nivel evolutivo de algunos, que son llamados a dirigir a la comunidad. Por esta razón no tienen elecciones democráticas. Se dividen en sexos, pero solo se unen sexualmente para procrear. Y no se divorcian. La clarividencia les permite no equivocarse en la elección. No tienen religiones como las nuestras. Cada uno es sacerdote de su propio templo interior, de la ceremonia más sagrada, que es la vida misma. Su religión se basa en creer en un dios, en una relación profunda e intensa con el prójimo. Tampoco tienen dinero. El trabajo para la comunidad les permite recabar de los almacenes lo que necesitan».

Cuando volvió de la luz, Sixto creyó haber estado varios días ausente, pero habían pasado solo quince minutos, lo suficiente para que el grupo llegara al lugar y lo viera salir de la luz. Posteriormente, muchos otros miembros del grupo han repetido experiencias similares.

 

«CUARENTA PERIODISTAS AVALARON NUESTRO MENSAJE»

–¿Qué diferencia existe entre su planteamiento y el de cualquier religión?

–La religión se basa en la fe. Nuestro mensaje, en un hecho concreto y material. Hablamos de una información supuestamente dada por extraterrestres. Nos transmiten una interpretación más de la historia de la humanidad, en la que no necesariamente tenemos que creer. Pero si las religiones son uniones en torno a un mensaje, sí hay elementos comunes. Todas se basan en la creencia en un dios, y la única forma de entrar en contacto con ese dios es mediante la fraternidad con el prójimo.

–¿En algún momento tiene usted dudas sobre todo esto que declara con tal rotundidad?

–Si esto lo hubiera vivido yo solo, si fuera el único que testificara sobre esta realidad, tendría que planteármelo todos los días a todas horas. Pero hemos tenido cinco avistamientos junto a periodistas. La última vez fue en marzo de 1989. Cuarenta periodistas de ocho países vieron, fotografiaron y filmaron las naves que, como se anunció previamente, aparecieron. De esta manera verificaron que el mensaje de alternativa y esperanza del Grupo RAMA está avalado por ellos.

–¿Durante estos años ha tenido el mensaje la repercusión que usted y ‘ellos’ esperaban?

–He participado en programas de máxima audiencia y las cartas llegan de todo el mundo. En la Universidad de Medellín, delante de 1.600 alumnos, estuvimos en una mesa redonda junto a astrofísicos. Hablaban de fenómenos atmosféricos, errores de observación, afanes de personas sin escrúpulos, fraudes, basura espacial… Les pregunté si alguna vez habían visto algo que no supieran interpretar. «Bueno –respondieron–, de vez en cuando vemos extraños bólidos que hacen cosas raras». Y eso es, exactamente, un ovni. No quieren dar el brazo a torcer. Aceptémoslo: no hay forma científica de estudiar el fenómeno ovni porque desafía las leyes de nuestra física.

–¿Por qué no se muestran más abiertamente?

–¿Quién ha dicho que no se muestren? Desde el 11 de julio se ven sobre el cielo de México. En los últimos años está habiendo avistamientos increíbles por todo el planeta. Lo que pasa es que no se le da mayor popularidad.

–¿Por qué no un contacto directo con los gobiernos?

Los gobiernos están al tanto de todo esto. El choque cultural a niveles político, social, económico y religioso sería tan fuerte que hay intereses creados de por medio para ocultar estas informaciones. Los extraterrestres nos conocen mejor que nosotros mismos. Si somos capaces de hacer lo que hacemos con nuestros congéneres, ¿qué no haremos con el que viene de fuera? Ellos nos pueden hacer daño defendiéndose ante nuestra agresividad. Su propia presencia podría ser el desencadenante de nuestra autodestrucción.

 

Una de las comunicaciones psicográficas del IPRI. Foto: J.J. Benítez.

Una de las comunicaciones psicográficas del IPRI. Foto: J.J. Benítez.

La Misión RAMA

Durante este primer contacto directo, los guías enseñaron a Sixto Paz unas imágenes en diferentes pantallas sobre lo que podría ser el futuro de la Tierra. Según ellos, se avecinaba una serie de guerras e, incluso, un asteroide podría chocar contra este mundo o alterar su campo magnético, produciéndose una reacción en cadena en todo el planeta. Ellos dicen que las profecías se pueden modificar. El ser humano tiene capacidad de anticiparse a los acontecimientos y crear aquello en lo que cree. No es fácil modificar un futuro colectivo, pero se puede conseguir a través de un estado mental positivo.

Esto, al menos, pudo intuir el grupo de Sixto Paz cuando, en un nuevo contacto, un ser más alto que Oxalc les encomendó una misión de irradiación: transmitir a la humanidad un mensaje de positivismo, de esperanza, de transformación del mundo a partir de la transformación individual de cada uno de nosotros. Y de mutuo acuerdo pasarían a llamarse «Misión RAMA». Ra (sol) y Ma (tierra). Sol en la Tierra.

La Misión RAMA no es una secta, aunque lo pueda parecer. «Ya hay demasiadas religiones sobre la Tierra. Los contactados no somos personas llamadas a dirigir ningún movimiento. Anunciamos cambios, pero los mensajes trascienden a los mensajeros. Es importante que las religiones continúen indefinidamente, pero sentándonos todos en una misma mesa, cada uno creyendo lo mismo en esencia pero diferente en forma, respetándonos, tolerándonos y comprendiéndonos. Viviendo todos la doctrina del amor conseguiremos el gran ideal. Esto lo hará la humanidad, no los contactados».

A pesar de ello, el peruano ya es un verdadero profeta para miles de personas de todos los países del mundo. De sus palabras se desprende que la mayoría de nuestras religiones son el resultado de experiencias de contacto extraterrestre. «No es que los hayamos confundido con dioses o ángeles. Es que ellos han traído un mensaje espiritual. Estos seres no solo están más avanzados en cuanto a tecnología, sino en los planos moral y ético. Si no fuera así, hace tiempo que seríamos ratas de laboratorio, y lo que somos es bebés probetas. Para ellos somos un jardín de infancia donde prueban técnicas que les permiten avanzar y lograr niveles superiores».

Ovni fotografiado en 1974 por un miembro del IPRI en la zona peruana de Huancayo. Publicada en el libro de J.J. Benítez «Ovnis: S.O.S. a la Humanidad».

Ovni fotografiado en 1974 por un miembro del IPRI en la zona peruana de Huancayo. Publicada en el libro de J.J. Benítez «Ovnis: S.O.S. a la Humanidad».

La Humanidad

Según la teoría de Sixto Paz, elaborada tras un exhaustivo análisis de los mensajes recibidos a través de la psicografía, nuestra historia es mucho más compleja de lo que nosotros pensamos. La humanidad de la Tierra –los seres del espacio también son humanos– es el resultado de experimentos genéticos, hibridaciones y mestizajes. En el pasado hubo deportaciones de extraterrestres, naufragios estelares y hasta colonizajes. «Ellos son, en cierta medida, nuestros antepasados. Si no tomamos en cuenta el eslabón extraterrestre, la evolución de la humanidad no tiene ni pies ni cabeza. Durante toda la historia han venido muchas civilizaciones. Unos para llevarse muestras de minerales y materias primas, y otros para tener un contacto material con la humanidad».

Los extraterrestres –sin apartarnos de las enseñanzas de Sixto Paz– creen en la reencarnación, en las vidas sucesivas. Un ser humano es como un actor teatral que al terminar la representación se quita el maquillaje, deja atrás el guión y sale a la calle como es él, no como el personaje que ha interpretado. Es como un alumno de cualquier escuela. Requiere tantas vidas como sea posible para pasar a un plano inmediatamente superior.

«En nuestro planeta prima el ego interior. Nos creemos demasiado el papel que nos ha tocado interpretar. Es bueno comprometerse con el papel, pero no tanto. No puedes olvidar que eres un actor, que cuando termine la función no puedes seguir creyéndote ese personaje. El espíritu no tiene sexo. En una vida eres hombre y en otra, mujer. Vas pasando por todas las experiencias humanas para ir creciendo en conciencia».

Puertas dimensionales

En abril de 1986, Sixto Paz pisó por primera vez el interior de una nave. Le llevaron a una ciudad distinta de la que él había conocido desde el xendra. El peruano afirma haber visto en aquel lugar más de 12.000 personas que habían sido extraídas de la Tierra en los últimos 300 años. En diferentes zonas de nuestro mundo, como el Triángulo de las Bermudas o el Triángulo del Dragón, se abren puertas interdimensionales de forma natural. Todo lo que se pierde a través de ellas aparece en otro espacio-tiempo. Lo que hacen los extraterrestres es meterse con sus naves y rescatar a esta gente que se pierde. Posteriormente, las llevan a sus ciudades y las preparan para ser devueltas.

«Esta gente me dijo que el futuro de la Tierra ya empezó a alterarse, para bien de la Humanidad, en una millonésima de grado, suficiente para que ese margen de variación vaya siendo mayor con el paso del tiempo».

Sixto Paz durante su conferencia en Gelves (Sevilla) en abril de 1993. Foto: Jesús Vargas.

Conferencia de Sixto Paz en Gelves (Sevilla), abril 1993. Foto: Jesús Vargas.

Epílogo

¿Por qué un grupo de jóvenes peruanos? No fue el azar. Si la comunicación se hubiera mantenido con individuos con cierta representatividad política o religiosa, estos se pensarían dos veces hacer pública la verdad por miedo a perder su prestigio.

Muchas personas de este mundo creen que no estamos solos. Seres humanos del norte, sur, este y oeste han visto en el cielo fenómenos sin explicación. Sueñan con tener compañía en el Universo. Hermanos mayores que un día se presentarán ante nosotros, los menores, y nos ayudarán a alejar el odio y la crueldad de nuestro corazón.

Sixto Paz pasa por ser un hombre honesto, intelectual. Cierto es que entre creer en los ovnis y aceptar como válida su revolucionaria teoría media un abismo. Pero el hombre está capacitado para dirigir un poquito mejor los designios de este injusto y maltrecho planeta. En su mente y en su espíritu hay potencial para indagar más allá de los cinco sentidos. Y ese cambio empieza en muchos de los valores que promulga Sixto Paz. Los asistentes de su conferencia en Sevilla ya miran al cielo con otros ojos.

 

JESUCRISTO, LA EXALTACIÓN SUPREMA DEL AMOR

Habla Sixto Paz: «En la Tierra, a pesar de las dificultades y adversidades, los hombres pueden llegar a amar hasta la exaltación suprema, es decir, a perdonar, siguiendo el ejemplo de Jesús en la cruz». No podía faltar en el contenido de su mensaje la figura de Jesucristo.

«Los extraterrestres dicen que Jesús fue una persona que a través de múltiples reencarnaciones alcanzó un alto nivel de evolución. Ya no necesitaba reencarnarse más y, sin embargo, por amor a la humanidad, aceptó volver a nuestro mundo para, en una simbiosis cósmica, facilitar sus siete vehículos e incorporar al Hijo de Dios. Sería la manifestación de Dios proyectada desde el universo mental al material».

Según el relato de Sixto Paz, María fue la elegida. Sus padres, Joaquín y Ana, no podían tener hijos. Se les apareció un ángel e hicieron una oferta: si nacía un niño, lo entregarían al Templo. De esta forma, cuando María cumplió los tres años, fue entregada a esta institución como una virgen que jamás tendría relaciones sexuales con ningún hombre. A los once años, los sacerdotes vieron que la niña era demasiado especial. Tenía contacto con unas entidades que ellos no veían. Dispusieron, pues, que fuera dada al matrimonio y le buscaron un hombre anciano y viudo que tenía ya cinco hijos, alguno mayor que ella. La tomaría, por tanto, más como ama de llaves que como esposa. Cuando María quedó embarazada, una cosa estaba clara: él era demasiado mayor para ser el padre.

«No es cierto que no los recibieran en Belén. Los judíos son muy hospitalarios entre sí. Lo que pasó fue que le sobrevinieron los dolores del parto antes de llegar y tuvieron que buscar refugio en una cueva bajo una colina. En este lugar, tres seres de luz procedentes de una nube también luminosa efectuaron a María una cesárea cósmica y extrajeron el niño, por lo que María fue virgen antes, durante y después del parto».

«Los primeros –continúa Sixto– en rendirle homenaje fueron los extraterrestres, ya que, siendo de la Tierra, tenía un nivel evolutivo superior al de ellos. Era considerado como el ‘Gran Señor del Mundo’. Cuando Jesús cumplió dos años, le visitaron unos reyes magos de Oriente. Pertenecían al Gobierno Interno Positivo del planeta. Guiados por una nave, traían la misión de ayudar al niño a sobrevivir económicamente en Egipto y comprobar si era el que anunciaban las profecías. Para ello le enseñaron objetos que le habían pertenecido en anteriores vidas y Él los reconoció».

Jesús inicia su vida pública. Todavía la incorporación del Hijo de Dios con el Hijo del Hombre no ha sido definitiva. Prueba de ello es la tentación a la que se ve sometido durante los cuarenta días de ayuno en el desierto. En el momento de la Pasión sí se ha producido ya la incorporación. Ningún humano podía haber soportado semejante flagelación. Jesús, como Hijo de Dios, es llevado a la cruz, y en ella se produce la separación. Por eso Él exclama: ‘Padre, ¿por qué me has abandonado?’. La respuesta podría haber sido: ‘Hijo, si no te abandono tú no morirías’.

Jesús alcanzó el estado crístico no por morir en la cruz y más tarde resucitar, sino porque allí, en su crucifixión, desnudo, destrozado y abandonado, se permitió decir: ‘Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen’. Él dice que es el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al Padre si no es a través de Él, a través del Cristo. A través de un estado de conciencia que permite amar hasta su exaltación suprema. Se espera de la Humanidad que repita el ejemplo de Cristo.

 

Texto: Quico Pérez-Ventana. Fotos: «Ovnis: S.O.S. a la Humanidad» (J.J. Benítez, 1975)

Reportaje publicado en El Correo de Andalucía el 18 de abril de 1993.

 

8 Comments

  1. anton notario perez

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