Cabalmente

Twitter: el primer mes del resto de mi vida

Escrito por . Publicado en Redes hace 6 años.
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Mayo de 2011 ha sido el primer mes del resto de mi vida. Ese es el tiempo que llevo en Twitter: un mes.

–Qué trascendental se ha puesto usted, Pérez Ventana.
–Bueno, es que dicen que Twitter es el futuro. Que todos vamos a terminar en Twitter. Que si no te has abierto ya una cuenta estás perdiendo el tiempo. Y la verdad es que en ciertos hábitos y conductas te cambia la vida. Así que aquí estoy, saliendo de la caverna, que no del armario.
–Pues intente convencerme. O mejor no, que yo quiero seguir jugando a futbito los jueves por la noche y tomarme lo que viene siendo el botellín.

Todos los días hay mil noticias relacionadas con Twitter. Está en la prensa, radio y televisión. Está en nuestras vidas, aunque muchos aún no le han invitado a sentarse en su sofá y que el perro le traiga las zapatillas. Yo solo puedo hablar de Twitter desde mi experiencia personal. La veteranía que me otorga un solo mes. ¿Qué es Twitter? Una red social. Los ‘social media’, les llaman a él y a sus parientes. Un microblogging. Una bitácora de bolsillo. Una potentísima herramienta de comunicación para medios y personas, esa es la revolución. Un tremendo noticiero de apasionante lectura. Escribes y devoras mensajes de 140 caracteres. Tres líneas, para entendernos. Muchos de ellos, además de opinar de temas candentes, así está escrito, te enlazan a una web o blog, y ahí es donde desfogas. Lo mejor de todo, te pone al día en los temas de tu interés. Lo peor, engancha. Así que cojámosle el punto, pero calmaditos. Y mordiéndonos la lengua, porque esto lo lee hasta el tato.

Cien cuarenta cincuentaicinco

En un mes, como se puede ver en la imagen, sigo a 100 personas/medios y me siguen 40 almas en tránsito. He escrito 55 tuits. Muy pocos, me dicen. Eso debe ser que no estoy enganchado, porque los que lo están escriben cosas tales como ‘estoy reventao, me voy a la cama, buenas noches’ o ‘tengo hambre, voy a ver si pillo un bocata’, además de exhibir fotos de sus hijos. Para frivolidades ya está Facebook, por ahí no entro. Aparte de eso, estoy en alguna que otra lista, supongo que de periodistas de Sevilla, y me han recomendado a sus fieles tres o cuatro tuiteros, entre ellos el maestro Evaristo Nogales (@evaristonogales). Luego están los efectos colaterales, aún más gratificantes. A través de Twitter han llegado hasta mi web gentes de aquí y allá y, ya que están, ojean, comentan, piropean, proponen, murmuran. Todo eso en un mes, repito. Y sin dedicar más de 30 minutos al día, porque mi jornada laboral, entre casa y ofi, es de 10 o 12 horas diarias, frecuentemente mucho más. Es para darse por satisfecho.

Me hablaron apasionadamente del tema –dos meses tardé en dar mi brazo a torcer– mi amigo Daniel Alcántara (@daalag), abogado experto en marketing legal, y mi compañero Álvaro Olmo (@AlvaroOlmo), periodista y, atentos, responsable de comunidades virtuales, lo que se llama community manager. Llegados a este punto debo decir que Twitter está lleno de extranjerismos y barbarismos que hacen daño a ojos y oídos, como se encarga de recordarnos la Fundéu (@fundeu) en su cruzada por el buen uso del español en los medios. Pero al personal de la red parece importarle menos que poco lo que digan los académicos, porque hace suyos palabros tales como ‘hashtags’, ‘followfriday’, ‘timeline’ o ‘stalker’. Lo cierto es que todos esos términos tienen adaptación al español, así que, si la propia web ya está en nuestra lengua, más pronto que tarde alguien con sentido común hará los honores. De entrada ya está más o menos bien visto escribir tuit en lugar de tweet. Lo que será difícil de traducir es lo de Twitter, que por cierto viene a significar algo así como ‘cantos de pájaros’. Perfecta denominación, rediós. Esta red social tiene tanto encanto que hasta la bautizaron con metáforas.

Yo soy periodista y jamás he estado tan bien informado como el último mes. Solo por eso merece la pena Twitter. Además, como ya no tengo la dicha de escribir en periódicos –lo he hecho durante 20 años–, que para eso se inventó el periodismo, jugueteo con mi capacidad de sintetizar y, sobre todo, titular, como hacen aquellos. Porque escribir un tuit es eso mismo, buscar el perfecto titular a una noticia o reflexión. En el fondo, ¿no será Twitter el culpable de que yo no siga escribiendo en periódicos después de 20 años? La culpa de que se vendan menos periódicos no se la achacaremos a Twitter, sino a un ser aún más grande e igualmente etéreo: Internet.

Lindezas y enjundias varias

¿A quién sigo? Desde luego no a quien escriba más tuits, sino al que los escriba del tema que me interesa y además lo haga con enjundia. Esto último posibilita una criba de considerables proporciones. Lo que sí es cierto es que la lista de personas a las que sigues es pública, es decir, aireas las posaderas. Allá cada cual con sus complejos. Personalmente, reconozco que no me interesan los que utilizan twitter para presumir, esto es, los tipos importantes que quieren mostrar a la comunidad las cosas tan importantes que hacen, o los tipos normalitos que quieren aparentar que lo que hacen es importante. Ante todo honestidad y sencillez. Por eso, y porque les admiro, sigo a artistas como Iván Ferreiro (@ivanferreiro) y Coque Malla (@Coque_Malla). En el fondo lo que me gustaría es que Ferreiro y Malla obviaran esa parte en la que mantienen viva la llama de sus fans y se limitaran a mojarse, esto es, que aportaran su visión sobre política, la SGAE o los perroflautas. A veces lo hacen. Igual que Pérez Reverte (@perezreverte), que hoy mismo tuiteaba esta lindeza: “Algunos ya peleábamos en el 15M antes del 15M. Un final grotesco, tan español que duele”. Santiago Segura (@SSantiagosegura) critica que a ZP y su séquito les paguemos sus vacaciones, eso sí es mojarse, y Alex de la Iglesia (@AlexdelaIglesia), que maneja hasta su propio periódico en la red, ‘Noticias descombacantes’, reconoce su pasión por la serie Fringe. Mi esposa y yo hemos dedicado 30 o 40 horas de nuestra vida a lo mismo que él. Al final resulta que twitter es un termómetro ideal para refrendar el buen empleo de nuestro tiempo. Mientras tanto, Pedro Jota (@pedroj_ramirez) pregunta a su parroquia si debe sacar en la portada de El Mundo la foto de un cadáver en el terremoto de Lorca. Luego recorta la fotografía. El único periódico que lo hace. Y afirma que es por twitter. Gran Frase (@GranFrase) me despierta con eso mismo, así le damos el puntito literario a cada amanecer. Y Muy Interesante (@muyinteresante) me demuestra que Twitter no es el enemigo de las revistas de papel, sino el poderoso aliado.

Todos ellos y ochenta más, la mitad de ellos periodistas, aparecen en mi ‘cronología’, que es como el escaparate donde se exhiben los maniquíes para su pública observación, y los leo durante el desayuno, en la cama y hasta en el trono. Eso es buena señal, pues ahí es donde estoy mas relajado y concentrado. Opinan sobre un libro, una peli, un restaurante, un partido de tenis, un programa de tv, un tertuliano, lo que sea. Yo puedo estar de acuerdo o no, pero me encanta que compartan con el mundo mundial sus elucubraciones. Y en ello ando. Cada día abro Twitter en mi ‘safari’ buscando piezas que cobrar. Un pensador por descubrir. Un alma gemela que ha decidido estrechar lazos virtuales con un servidor. Una idea que podrá cambiar el curso de mi vida. Lo malo es que me queda un mes menos.

–¿Y qué dice usted que hay que hacer para asomarse al Twitter ese? Pero los jueves por la noche no, ¿eh?

quico@perezventana.es
twitter: @perezventana

 

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