Cabalmente

Alfonso del Valle, un ñu entre cocodrilos

Escrito por . Publicado en Músicas hace 9 años.
DN97_122 AlfonsoValle QPV jul09

Mírenlo. Un auténtico robinsón de los bares del sur. Un superviviente. Un artista en vías de extinción, como dice su canción. Pilotando contra viento y marea. Un bicho raro. Y sigue a nuestro lado. Porque además es un gran tipo.

Del Valle es cantautor a perpetuidad, aunque echó los dientes en bandas pop, cómo no. Sus canciones siempre lucieron el sello de la canción de autor, esa era la intención: sentimientos a flor de piel, ternura guitarra al hombro, amor en letras grandes. Treinta años desde que subió su cuerpo larguirucho y sus pelos revueltos a las primeras tablas. Tres décadas aprendiendo el oficio. Compartiendo coplas, centenares de ellas. Levando anclas. Jugueteando con los ritmos del mundo. Conservando la inocencia, la ingenuidad. Vendiendo ilusiones. Enamorando a su parroquia de fieles, que es legión. Porque además es un tipo seductor.

Del Valle es músico para respirar, ‘ferroca’ para comer. Es el antiartista. Le incomodan los escenarios altos: el oyente, mejor a medio metro que a tres. Por eso se sienta en el poyete de La Carbonería, donde actúa cada semana desde hace ni se sabe. Una peña de almas sensibles resulta ser el coro soñado. Y otros cantautores se guarecen en su manto protector, donde hallan un camino, un buen consejo, un amigo. Y él asume el rol de capitán de los nuevos trovadores, y sigue devolviéndole a la vida una sonrisa. Porque además es un tipo desprendido, aunque a lo peor ni así vaya al cielo, o eso dice.

Del Valle estrena colección de melodías emocionales y luminosas. Qué bonito que lo sean después de tan vasto bagaje, a saber: En La Carbonería (1997), 2Dos (2000), Básico (2001), Cada peldaño (2003), Eso es lo que hay (2006) y el presente Robinsón de los bares del sur (2009), más algún que otro tema en recopilatorios de cantautores. Seis discos seis en espacio hostil. El último cancionero salvaguarda la lírica elegante, los versos de calle, los decorados de mil tonos y matices, pero aporta un puntito canalla. Con él quiere asomarse a nuevos territorios. En otros tiempos, estas tonadillas viajarían por ondas radiofónicas hacia lugares lejanos. Quizá ahora las nuevas tecnologías aminoren el impacto de la corriente en contra. Porque él, además, es un gran marinero.

Texto escrito por un servidor para la carátula del nuevo disco del cantautor sevillano Alfonso del Valle, El robinsón de los bares del sur (septiembre 2009)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *