Cabalmente

Mis veinte canciones favoritas del (reciente) Festival de Eurovisión

Escrito por . Publicado en Músicas hace 6 meses.
Top Eurovision 2015 150323

Me gusta Eurovisión. El Festival de la Canción de Eurovisión, digo. Me gusta desde que era niño, cuando puntuaba cada canción junto a mis padres y hermanos con el formulario que traía el Supertele. Salvaje conmoción aquel Save your kisses for me de Brotherhood Of Man (1976, #1). Cómo reponerse tras esa demoledora coreografía con las dos parejitas levantando las rodillas. O de aquellas hiperpegadizas Rock bottom (1977, #2) o Making your mind up (1981, #1), todas ellas también británicas. Corriendo a El Corte Inglés a comprar el disco en vinilo. Y me gusta verlo a mis cuarenta y tantos. Ahora lo disfruto con mis hijos. Fijamos nuestros favoritos, hacemos apuestas y vivimos las votaciones con emoción. Pese al camelo del televoto, sí. Llegado el momento, siempre ante la pantalla junto al maestro José María Íñigo, a quien echaré de menos aquí y en mi adorado No es un día cualquiera (RNE). Tengo el cancionero completo del festival en el iTunes. Así que muchos días llego a la oficina, enciendo el iMac, conecto mis cascos inalámbricos y me sumerjo en el océano Eurovisión. Vamos, que me hace gracia el asunto. Que si hubiera por ahí un club de fanes de Eurovisión, iría y me apuntaría. Prefiero no saberlo, de hecho.

Repasaré aquí una veintena de coplas coquetas y molonas a juicio de un servidor que se presentaron a concurso con suerte desigual. Todas son de los últimos diez años (2008-2017), de ahí que no incluya ninguna gran balada italiana. Porque los 80 y los 90 corrieron sin pena ni gloria y, a la vista de cómo se deja la piel últimamente cada país con su cancioncita de marras y su puesta en escena –con la excepción de ya sabéis quién–, el nuevo siglo ha traído un impulso al Festival de Eurovisión. De hecho, las ediciones de 2016 y 2017 me parecieron buenísimas. Cada año supera al anterior. Se diría que aquí cualquier tiempo pasado fue peor. Eso me ha llevado a escribir esta selección. Una lista, por cierto, en la que ninguna copla campeonó, como dicen los peruanos. Se quedaron cerca el Fairytale de Noruega en 2009 y el Heroes de Suecia en 2015. Mismamente.

Estas son mis 20 canciones favoritas. Y después, mis conclusiones. Para la incondicional alabanza o el encarnizado vilipendio.

 

1. This is my life | Anna Bergendahl (Suecia) | Eurovisión 2010 | #semis

Porque esta es mi vida, amigo mío. Y no puedo ser nadie más. No quiero correr. No quiero pelear. No quiero esconderme. Solo quiero ser libre, ser yo. No quiero ganar. No quiero perder. No quiero jugar. Solo quiero recordar mi nombre.

Vale, no será la mejor canción de los anales de Eurovisión. Solo estaría en un hipotético top 50. Pero es que me hierve la sangre al pensar que este ser celestial que canta a las hojas del otoño y al que de pronto le desaparece por arte de magia la guitarra de las manos no se clasificase para la gran final. Como lo oís. La única representante sueca de la historia que se quedó en semifinales. Porque, como sabéis, Suecia no está en el Big Five. Los que pasan directamente a la final, vamos. ¿Es que no veis que los rubios norteños, desde el mismo instante en que Abba paseó por Brighton su Waterloo (1974, #1), están siempre dos escalones por encima del resto? Yo entendí la razón cuando asistí como periodista musical al Carlsberg Concert 2003 de Estocolmo y me asomé a los Polar Studios. Por algo atesoran seis victorias, solo por detrás de Irlanda.

2. I can’t go on | Robin Bengtsson (Suecia) | Eurovisión 2017 | #5

No puedo continuar. Tengo que mantener la cabeza en su sitio. No me malinterpretes. Cielo, tú me haces ser mejor. Hey, con solo una mirada me haces temblar.

Temazo rompepistas tipo Backstreet Boys con galán al frente y cuatro bailarines/modelos marcándose una coreografía bestial sobre cintas de correr cual pasarela parisina. Un estribillo contagioso, hiperpegadizo. Una puesta en escena absolutamente deslumbrante. Momento de recordar que mientras Suecia presentaba al certamen esta joyita, España hacía lo propio con esta boñiga de vaca diarreica. Tocaos un pie. Es como echar a pelear en un debate intelectual al divulgador científico Manuel Toharia con Kiko Rivera. Aunque el segundo sea sevillista y, por tanto, mi hermano. En fin, cuesta creer que Robin Bengtsson solo quedara quinto. Las cosas del Festival de Eurovisión. Y sí, la música también es lo que hace este chico sueco. Puro espectáculo. Que no solo va a ser música verdadera la de Salvador Sobral. Porque usted, señor portugués, estaba ahí arriba compitiendo y alumbrándose con esos mismos fuegos artificiales, ¿no?

3. Goodbye to yesterday | Elina Born & Stig Rästa (Estonia) | Eurovisión 2015 | #7

No quería despertarte. Mi amor nunca será suficiente. Así que tomé mis cosas y salí de tu camino, niña. ¿Por qué no me despertaste? Te habría dicho que pararas. Intentarlo de nuevo y decirle adiós al ayer.

Dicen los anti-Eurovisión que los países del Este y de por ahí arriba se votan entre ellos. Pero es que es para votarles, almas de Dios. Se lo toman muy en serio y hacen cosas como esta. Tal cual. En plan Pimpinela. Ella, que tarda un minuto en salir. Al final sale con cara de malas pulgas. Hijo de tu madre, que te has ido en plena noche sin decirme adiós. La leche que os han dao a ti y a toa tu casta. Él, que la mira con sudores fríos. A los ojos, aunque está deseando bajar la vista al canalillo, el muy canalla. No te pongas así, chiquilla. Además, del perro sí me despedí, criatura. La canción avanza. Una lágrima más falsa que el acento de Eva en Masterchef recorre la mejilla de ella. Y él, que desaparece del escenario cual Dynamo andando por el Támesis. Qué granujas estos estonios. Fijaos cómo suenan el productor y la youtuber en clave acústica.

4. Satellite (Rockabilly Version) | Stefan Raab feat. Lena (Alemania) | Eurovisión 2011 | #versión

Amor, oh, amor, tengo que decirte lo que siento por ti. Porque yo, oh, no puedo pasar ni un minuto sin tu amor. Como un satélite, estoy en una órbita a tu alrededor. Y me caería en la noche. No puedo pasar un minuto sin tu amor.

Düsseldorf, mayo de 2011. Rueda de prensa de los presentadores de la gala de Eurovisión: Anke, Judith y Stefan. Un periodista les pregunta que quién va a cantar durante la noche de marras la canción Satellite, la campeona de la edición interior, pues su intérprete, Lena, también compite este año por Alemania. «Eso será un gran secreto», contesta Stefan Raab. Ufffff. Así era la canción original y así quedó en manos del maestro de ceremonias, quien ya había representado a su país en 2000 con Wadde hadde dudde da? (5º puesto). Qué grandísimo espectáculo. Así da gusto que se alarguen las votaciones. Están tocaos del tarro estos alemanes.

5. J’ai Cherché | Amir (Francia) | Eurovisión 2016 | #6

Diste un sentido a mis porqués. Mataste el miedo que dormía aquí en mis brazos. Tú eres quien me hace fuerte. Yo te estaré buscando como la melodía de mi canción.

Solo ante el peligro. Sin coristas ni parafernalias. Con sus zapatillas deportivas y sus brazos al cielo. Un chaval sanote buscando el sentido a su existencia entre las constelaciones. Un astro que se hace grande bajo sus pies. Como en aquella escena final de Melancolía (Lars von Trier, 2011). Cachito de estribillo en inglés, como hicieron Rosa López y sus ovarios. Una bonita canción en manos de un jovencito judío de padre tunecino. Un tío grande.

6. No prejudice | Pollapönk (Islandia) | Eurovisión 2014 | #15

Puedo tartamudear cuando hablo, pero no es necesario que me llames un bicho raro. No es trigonometría. Por dentro somos lo mismo. Eliminemos los prejuicios. Tacha este problema de nuestra lista.

Hola, soy ficha roja. Y yo soy la ficha azul. Hola, yo soy el dado, ahora dime qué eres tú. Parchís, chis, chis, es el juego de colores que cantamos para ti… No me digáis que estos hombretones norteños no os recuerdan a aquel quinteto fornido y danzarín del punk barbilampiño. ¿Habéis visto el bailecito a mitad de canción? Qué coreografía, madre. Y uno de los coristas de atrás, diputado del Parlamento. ¿Os imagináis a un político español haciéndole el coro a Las Ketchup o a El Sueño de Morfeo? Bueno, ahora que lo pienso nuestra vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría se marcó un pedazo de baile con Pablo Motos en El Hormiguero. En fin, están locos estos islandeses. Tanto frío, tanta oscuridad… Pero si tenemos en cuenta que la mitad de cada Festival de Eurovisión es música disco y festivalera de dudosa originalidad, toda cortada por el mismo patrón, pues me quedo con estos momentos. Los Parchís del norte cantándole a la tolerancia.

7. Time | Izabo (Israel) | Eurovisión 2012 | #semis

Espera, espera, nosotros dos somos uno pero siempre tomas la delantera. Yo descanso y tú corres. Siempre a gran velocidad. Tiempo, tiempo, solo dame una señal. ¿Por qué me presionas? Vete a dormir. Tienes que darme más tiempo.

Israel también se lo toma en serio. Recordemos aquellas A-ba-ni-bi (1978), Hallelujah (1979) y Diva (1998). En 2012 fue Eurovisión quien no les tomó en serio a ellos: no pasaron de semifinales. Pero la escenografía de la banda Izabo tenía todo el arte. Entre estéticas de Salvador Dalí, relojes de época y ritmos electropop, la teclista jaquetona va y le zampa un beso al vocalista antes de que comience la función. ‘Canta bien, miarma, que luego verás tú el regalito que te voy a dar en los camerinos’, le suelta en hebreo. Él se viene arriba, como es natural. Yo también me pondría a cien. Así que le pide al Sr. Tiempo y a Yavé, a los dos, que necesita más horas, más días, más semanas. Que quiere vivir más. Siempre joven. Con las baterías a tope de potencia, si puede ser. A cambio les entregará las mejores canciones y el vino más exquisito. Y si sobra algo de tintorro, pues pa’ la afectiva instrumentista de ahí atrás. A todo esto, los dos coristas se morrean cuando suena el último acorde. Qué picarones estos israelíes, los muy jodíos.

8. Still In Love With You | Electro Velvet (Reino Unido) | Eurovisión 2015 | #24

No camines sobre la luz roja. No estés fuera a medianoche. No te metas en una pelea a puñetazos. Esa cara bonita no puede ser reemplazada.(…) No saldré por la noche, cariño. Eso no estaría bien. No temas por mí cuando no estás aquí. Yo todavía estoy enamorado de ti.

Pues ya veis. La segunda peor puntuación de un representante de Reino Unido en el Festival de Eurovisión –5 puntos, puesto 24 de 27– es mi única copla británica en esta selección. Ella, Bianca Nicholas, salió de The X Factor y The Voice UK. A la verita de Alex Larke se marcó un numerito musical de época, estilo cabaret años 20, con riffs que se pegan a los tímpanos como lapas, contoneos de caderas y luces de neón. Qué juerguistas estos ingleses.

9. Should’ve known better | Soluna Samay (Dinamarca) | Eurovisión 2012 | #23

Podríamos haber escrito palabras en la cima de una montaña. A veces tenemos que perder una parte de nosotros para encontrar la verdad. A veces tenemos que decir ‘lo siento, no puedo quedarme’. Debería haberlo sabido mejor. Ahora te extraño como el Sahara añora a la lluvia.

Soluna nació en Guatemala, hija de músico alemán y artesana suiza. Así que habla español la chiquilla, entre otras seis o siete lenguas. Qué coraje me da la gente así, cagonlamá. En 2012 tocó el cielo con las yemas de sus dedos. Justamente eso significa representar a tu país en Eurovisión. Terminó muy atrás en la clasificación, pero ahí quedaron su dulce voz, su bonita sonrisa, su sugerente historia de amor, su melancólica melodía, su potente acompañamiento femenino. Vale, y su traje de primera comunión. O de corneta de la legión, no sé. Pero a ella le quedaba bien. Qué mona va esta niña siempre. Qué linda princesita esta danesa.

10. Divine | Sebastien Tellier (Francia) | Eurovisión 2008 | #19

Yo estoy en la vida para decir: ¡Amo a los Chivers! Porque los Chivers son divinos. Miran hacia otro lado. Intentan encontrar la Vía Láctea. Les encanta bebérsela cada día.

Hubo un tiempo en el que los clásicos se hartaron de quedar siempre los últimos y se lo tomaron a coña. Italia ni siquiera participó entre 1998 y 2010. Reino Unido cumplía el trámite. Alemania se arrastraba por la cola, algo difícil de imaginar, sea el negocio que sea. ¿Y Francia? Pues el vecino del norte decidió enviar en 2008 –el año de nuestro sonrojante Chikilicuatre– a un autor experimental que además cantó en inglés por vez primera en la historia del imperio galo. Ahí veis el brillante resultado. El tipo salió al escenario en un buggy de golf y con una bola de discoteca bajo el brazo. Llegó a beberse el helio de su interior y a arrodillarse ante el continente europeo. Todo con mucho pelo y mucho swing. Alguien advirtió que los ángulos de cámara habían sido un desastre. Eso parecía. O quizá la sátira se prestaba al caos. A paso cambiado, Sebastien Tellier le cantó a los chivers. ¿A los qué? Algo así como jóvenes músicos tipo hipsters. Una canción divertidísima. Un visionario de Eurovisión. Están chalaos estos franceses.

11. Calm After The Storm | The Common Linnets (Holanda) | Eurovisión 2014 | #2

El cielo es negro y azul. Estoy pensando en ti aquí en la calma después de la tormenta. Lágrimas en la carretera. Agua en mis ojos. Esta lluvia no nos cambiará. ¿De qué sirve llorar?

Un dúo de voces aterciopeladas en clave country-folk. Cierto aire al Every breath you take de Police, ¿no? Uno frente al otro. Guitarra al hombro. Mirándose a los ojos. La cámara girando alrededor. Una escenografía ciertamente coqueta. Y todo un segundo puesto solo por detrás del Rise like a phoenix de Conchita Wurst (Austria). Primero la modernidad, luego el talento. Países Bajos no conseguía estar tan arriba en la tabla desde su victoria en 1975 con Ding-a-dong. Él, Waylon, regresa a Eurovisión en 2018. Esperemos que no se sienta muy solo.

12. All night long | Simon Mathew (Dinamarca) | Eurovisión 2008 | #15

Quién va a decir lo que está por venir. Todo lo que sé es que mañana el día de hoy se habrá ido. Levántate de la cama. Ponte tus zapatos de gamuza azul. Levántate y baila. Celebra los buenos tiempos. Durante toda la noche.

Me gustan las boinas. Es lo primero que tengo que decir sobre este particular. Yo mismo coloco siempre una boina en mi desprotegida cabecita. Confío en que el resto de mí no tenga esa pinta de Corleone despachando embutidos en el barrio italiano de NY. Y me gusta la puesta en escena de una banda pop. Esto es lo segundo. Si se asoma un grupete al escenario de Eurovisión, se activa un chip y se despliegan mis antenas. Del carpe diem y buenrollismo de la letra, poco que objetar. A otros les da por hablar de viejas invasiones del ejército soviético. Venga ya, iros por ahí a tomá viento. O idos, con de. Eurovisión no se inventó para estar todo el santo día quejándose y lloriqueando. Ni la música, en general. Eso debieron pensar estos noctámbulos daneses.

13. Hey mamma | Sunstroke Project (Moldavia) | Eurovisión 2017 | #3

Mamá, mamá, no te enfades. Si me conocieras, te sorprenderías. Mamá, mamá, no te enfades. Ella regresará a casa al amanecer. Como el sol al mar. Ella desaparecerá esta noche conmigo.

Aquí no seré nada nada original. Imaginas la canción ideal para Eurovisión –bullanguera, contagiosa, con un directo explosivo– y piensas en Hey mamma de Sunstroke Project. No hay más. Y la letra tiene todo el arte. El buen señor parece que se dirige a su futura suegra, ¿no? Tiene toda la pinta. ‘Señora, quizá yo no sea el yerno ideal, no tengo oficio ni beneficio. Solo quiero bailoteo y curvas generosas. Ya estudiaré algún día unas oposiciones a la Junta. Pero yo a su hija me la llevo al altar. Como que me llamo Dimitru’. Están locos estos moldavos. En los meses posteriores, la canción tuvo más reproducciones en Youtube que la ganadora (Salvador Sobral). Por algo sería. La copla española también fue muy reproducida en la Red. Pero no os engañéis: era solo porque la gente quería descojonarse con el gallo de Manel Navarro.

14. Slow Down| Douwe Bob (Holanda) | Eurovisión 2016 | #11

¿Crees que alguna vez aprenderé? Solía estar sin preocupaciones. Ahora todo lo que hago no parece liberarme. Señor, ¿puede ayudarme? Parece que me he descarriado. Sigo buscando una respuesta. No me ayudarás. Tienes que frenar, hermano. Más despacio, hermano.

Si no vas a ninguna parte, al menos ve despacio. Porque no es por no ir. Si hay que ir se va, pero pa’ qué tanta prisa, jolines. «Cuando caminas por los bosques de Suecia o montas un caballo por las estepas de España, la paz se apodera de ti y lo ves todo con mejor perspectiva», decía Douwe Bob al presentar su canción. Así que a caballito por aquí abajo, ¿eh, granuja? Algo tendrías entre manos. Además de las riendas del equino, digo. Una llamada a la calma y una respuesta a la sociedad artificial y apresurada, dice. Así se mostró sobre el escenario de Estocolmo. Dos minutos largos de inspiración country-pop. Una propuesta auténtica. No diré lo de un artista o una música de verdad, que esa expresión ya la han manoseado mucho los de Operación Triunfo. Y no me gustan las expresiones manoseadas. Aquí no leeréis que al Festival de Eurovisión hay que ponerlo en valor. Antes muerto que esnobista.

15. If I Were Sorry | Frans (Suecia) | Eurovisión 2016 | #5

¿Alguna vez te diste cuenta de que tu error tenía un premio? Tiraste todo por la borda. Sé que eres el diablo disfrazado. Ahora nunca sabrás las consecuencias de tus mentiras. Y te guardarías todas las lágrimas de tanto actuar. Ya no hay nada allí. Si yo estuviera arrepentido.

Ganó con 17 años el Melodifestivalen 2016, la clásica final nacional de Suecia para Eurovisión. Vale, carnaza para adolescentes. ¿Y qué? Además, el joven Frans Osihof Jeppsson Wall resulta ser sueco. Y ya sabéis lo que opino de los suecos. O las suecas. Talmente Alfredo Landa en Manolo La Nuit. Después de este tremendo símil, poco más que añadir.

16. Loin d’Ici | Zoë (Austria) | Eurovisión 2016 | #13

Y cuando cantas, yo también canto. Cuando subes, estoy. Y cuando vuelas, yo también vuelo. Si subes, estoy. En un país lejos de aquí. En busca del paraíso. En un país lejos de aquí. Nosotros cantamos, cantamos.

La única canción que no se interpretó en inglés durante la final de Eurovision de 2016 –hasta España le guiñó el ojo a Shakespeare después de buscar durante sesenta años a un trovador que pronunciara bien las vocales de mercedes– corrió a cargo de esta bonita criatura austriaca. La traigo aquí porque me recuerda a las grandes melodías en francés del Eurovisión en blanco y negro: Dors, Mon Amour (1958), Un premier amour (1962), L’Amour S’En Va (1963), Poupée de cire poupée de son (1965)L’amour Est Bleu (1967), la insuperable L’oiseau Et L’enfant (1977)… Y es que deberíamos cantar todos en francés. Qué maravilla de sonoridad para las músicas grandes. Qué hartura de tanto inglés.

17. Da Da Dam | Paradise Oskar (Finlandia) | Eurovisión 2011 | #21

Todos están ocupados viviendo y muriendo. Sin pensar en lo que están haciendo. Pero mira aquel niño que recorrió el mundo para salvar nuestro planeta. Él fue a ver al Rey y al Parlamento, pero volvieron la cabeza y se alejaron. (…) Y ahora yo voy a recorrer el mundo para salvar nuestro planeta. Y no voy a regresar hasta que se salve. Estoy siguiendo los pasos que dio el joven Peter. Todos sois bienvenidos a uniros. Y cantar conmigo ‘da da dam da da dam’.

Un chico que sueña con salvar el mundo. Cuando crezca ya tendrá tiempo de ensuciarlo, como hacemos todos. O no, quién sabe. Axel Ehnström, cantautor, solo 20 años cuando se lanzó al ruedo de Eurovisión, adoptó como nombre artístico Paradise Oskar en honor a un personaje de la escritora sueca Astrid Lindgren, la misma que ideó a Pippi Calzaslargas. Sobredosis de idealismo y fantasía. ¿Demasiada ternura? Quizá sí. Pero el momento en que el público le aplaude al recitar eso de ‘voy a recorrer el mundo para salvar nuestro planeta’, así en plan Al Gore con una mijita de menos presupuesto, me llega mu’ dentro.

18. Hunter of stars | Sebalter (Suiza) | Eurovisión 2014 | #13

¿Quieres que me vaya porque crees que estoy mintiendo? No, abre la puerta. Esta noche no puedo ir a la caza de estrellas.

Banjos y violines aparte, incluso más allá de la cara de buena gente que tiene este abogado suizo, lo que me ponen son los silbidos. Talmente la trilogía del dólar de Sergio Leone. Por lo demás, ¿veis cómo no hace falta gritar? Qué horror el final de aquel Mamo de la rusa Anastasia Prikhodko (2009, #11). Por eso no está aquí mi paisana Pastora (2012, #10), que canta como los ángeles, pero esto no va de alardes vocales. Que nadie te pise un pie sobre el escenario. Eurovisión es una bonita melodía. Como la propia música.

19. Rockefeller Street | Getter Jaani (Estonia) | Eurovisión 2011 | #24

Esta noche hay espectáculo en el centro de la ciudad. Celebramos los buenos tiempos. Ven y camina conmigo. 1273 hasta la calle Rockefeller. La vida está en marcha, ¿la sientes? Todo es surrealista.

Es cierto que la canción sonó mucho mejor en el cedé Eurovision Song Contest de aquel año que sobre el escenario de la gran final. Era una de las favoritas y no pasó del puesto 24 entre 25, justo por detrás del Que me quiten lo bailao de Lucía Pérez. Pero rascando con la uña se veía que era un pildorazo teen-pop que mereció mejor suerte. A Getter Jaani, elegida en una especie de OT estonio, no pareció afectarle mucho el patinazo, pues luego se marcó un hit en las listas norteamericanas. Ahí estaba ella, con solo 18 añitos, estilo baby doll, haciendo trucos de magia y cantando con más o menos tino que si quieres saber qué es el ritmo del Rockefeller, sigue bailando, sigue bailando.

20. Beautiful Mess | Kristian Kostov (Bulgaria) | Eurovisión 2017 | #2

Así que nos quedamos en este desastre. Este hermoso desastre esta noche. Y no tenemos nada que perder. No importa lo que digan o hagan. No quiero nada más. Nuestro amor es intocable. Incluso en la línea de fuego. Cuando todo está en el alambre.

Sobre el escenario de la gran final, un chico de 17 años –el primer concursante de Eurovisión nacido en el siglo XXI– que lanza rayos cual Cíclope de la Patrulla X. Que canta un medio tiempo emocional sobre relaciones profundas y colores que se vuelven grises. Que se dirige llorando a su país pidiendo perdón por no llevar a Sofía la siguiente edición del festival. Que solo ha podido quedar segundo, mecachis. ¡Jajaja! Kristian busca algo hermoso en el caos. Están locos estos búlgaros.

 

Y ya está. Vaya, se me han quedado fuera los españoles. Es que me pillan lejanos Raphael (1966, #7) o Julio Iglesias (1970, #4), lo mejorcito con lo que hemos concursado. Y es que el Vivo cantando de Salomé me gusta mucho más en la versión de Martes y Trece, la verdad. De acuerdo, el de Mocedades también fue un gran momento. Me pareció bien que nos sacudiéramos los complejos y enviáramos una canción íntegramente en inglés (Say yay!, Barei, 2016), aunque quedara en el puesto 22º. Lo que me chirría tela es lo de combinar español e inglés. Ya, así nos entienden por ahí. Y además lo hace todo el mundo. Pero es que no puedo evitarlo: lo de mezclar las dos sonoridades me recuerda al charloteo de Miami –pronunciado maiami, tipo cani– o del Campo de Gibraltar. Un horror, vamos. Eso mismo defendía el gran Ínigo en su espacio Hablemos español, leche.

A ver, cuatropejetas de RTVE. ¿Por qué enviasteis a Las Ketchup con el Blodymary (2006, #21)? ¿No podíais haberles reservado el Aserejé, cagonlamá? ¿Por qué nadie le pidió a Gabinete Caligari que cantara Cuatro rosas o La culpa fue del cha-cha-chá en Eurovisión? ¿O a Alejandro Sanz que remendara allí su Corazón partío? ¿O a Jarabe de Palo que besara en los morros a La Flaca? ¿O a Rosana que sacara brillo a su Talismán? Así quizá habríamos logrado algún éxito en color. Uno mira la producción discográfica de la industria ibérica en el último cuarto de siglo y no alcanza a entender los bodrios que despachamos año tras año en el escaparate continental. Si tienen que ser jovencitos salidos de un concurso, porque eso os garantiza una buena audiencia, pues vale. Pero poned en sus manos una copla decente, joder. ¿No os dice nada ese sexto puesto del Dile que la quiero de David Civera en 2001? Pa’ mí que eso va a ser que gusta lo latino, que además se canta en español, mira tú qué casualidad. Pues si llega una compositora como Brisa Fenoy, gaditana, talentosa, alma iluminada por los dioses, y os arroja a la cara un temazo como Lo malo, no dejéis que el veredicto de la indocumentada audiencia de un reality show nos estropee el plan. Metedlo pa’ dentro y ya está. Dejaos de probaturas con baladas ñoñas y pastelosas. ¿Artistas? de medio pelo elegidos por fanes talibanes. Que las decisiones las tomen los sabios. ¿Es que no habéis leído a Platón? ¡Queremos ganar alguna vez! O al menos tener alguna opción. En fin, siempre nos quedará Rafa Nadal en la tierra de París.

‘Yo soy aquel que cada noche te persigue. Yo soy aquel que por quererte ya no vive. El que te espera, el que te sueña, el que quisiera ser dueño de tu amor’ (Raphael – Yo soy aquel – Eurovisión 1966)

 

© Quico Pérez-Ventana

 

 

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