Cabalmente

Rafa Serna: orfebrería sevillana

Escrito por . Publicado en Divagando, Músicas hace 5 meses.
rafa-serna-amada-2

 

‘La luz del alba pa poder vivir / Una guitarra pa poder cantar / Sangre en las venas pa poder sentir’ (La verdad para poder hablar)

EL ARTISTA

“Para ganarse el título de artista hay que hacer muchas cosas en la vida. Yo soy un músico, un cantautor. Un trabajador de la música que ha tenido la suerte de poder vivir de ella”. Rafa Serna ha compuesto con su lápiz, piano y guitarra, toma nota, más de 700 canciones, algunas tan universales como las sevillanas Me pongo mi sombrero –que popularizó el Coro de la Hermandad del Rocío de Sevilla– y Cántame –la estremecedora sevillana que encumbró a María del Monte–, o la rumba Se te nota en la mirada, con la que conquistó la Feria de Abril y el Rocío de 1993 y 1994.

¿Bohemio? “Si te quedas extasiado con el vuelo de una paloma en el Parque de María Luisa, si vas a la Feria sin corbata y con un clavel, si has limpiado la plata de los varales de la hermandad, eso es que buscas la bohemia”. ¿Poeta? “Más bien cuento historias que riman”. ¿Cantante? “Al autor se le valora su trayecto y su autoría. Que transmita sentimientos”.

 

‘Tiraré p’alante / haré que cante mi voz / como siempre, como antes / con perdón o sin perdón / pero p’alante’ (Mañana será otro día)

EL HOMBRE

Rafa González-Serna Bono es sevillano, “de las murallas p’adentro”. De la Macarena, para más señas, aunque echó el primer lloro en la Cruz Roja de Triana. Fue en septiembre de 1965: roza los 40. Cofrade, rociero, feriante, bético y currista. Y porque en esta tierra no hay más tradiciones. De su padre, Domingo González-Serna, que fue jefe de obras públicas y urbanismo del Ayuntamiento, heredó eso mismo, la sevillanía, aunque aquél nació un pelín al oeste. “Mi abuelo se fue a trabajar a Riotinto y allí conoció a mi abuela, que era de Trigueros. Por eso en todos mis discos hay un homenaje a Huelva. La llevo dentro”, confiesa. De Híspalis, decíamos. “Yo camino por la ciudad mirando al cielo, porque andar por Sevilla mirando al suelo es uno de los pecados más grandes”. Se sabe los nombres de las 24 campanas de la Giralda y recuerda, por si alguien anda desorientado, que tras la muralla vive Roma, el Islam y el cristianismo. Lo dejó claro años atrás como columnista en un diario local.

Su familia materna tenía diecisiete zapaterías en Sevilla. En una de ellas, la que asomaba a la Plaza del Salvador, trabajó Rafa largos años, por deseo expreso de su madre. Había que dar el callo, y, además, “el de arriba” no le llamó por el camino de los estudios. “Tenía la imaginación siempre en otro lado. Estuve en los mejores colegios e internados, pero en clase sólo escuchaba los tambores de la Semana Santa”. En la Preu, barrio de Heliópolis, conoció a Arturo Pareja Obregón, que hoy es el padrino de uno de sus tres hijos. “Así me encontré con la música. Algunos días íbamos a su casa a desayunar y allí escuchábamos a don Manuel Pareja Obregón mientras trabajaba para grandes artistas”. Más tarde, su padre acordó con el inquilino de uno de sus inmuebles, un profesor de conservatorio, que en vez de pagarle el alquiler fuera a darle clases de solfeo a su hijo. Brotaron las primeras canciones. Y vinieron 23 meses de mili voluntaria –por voluntad materna, vaya– en La Borbolla, donde conoció a Pepín Lirola, su actual cuñado, que le introdujo en el Coro de la Hermandad del Rocío de Sevilla.

 

‘Construyó ventanas fabulosas / llenas de luz, de magia y de color’ (Castillos en el aire, de Alberto Cortés, única versión de Rafa Serna en A-Mada)

SU OBRA

En el Coro Rociero de Sevilla fue donde Rafa Serna se forjó como gran autor. Allí cantó, allí compuso y allí logró por primera vez que algo suyo se cantara públicamente. “Cada año pegábamos un zambombazo: Yo me pongo mi sombrero, Vente conmigo, Romeros y romeras, la plegaría Rocío Rocío… Mi mujer dice que la pared de mi salón parece un cementerio con tanta placa”. Lo siguiente fue ya un terremoto que se dejó sentir en Europa y América. En 1988 soportó el peso de la presentación en sociedad de María del Monte, a quien escribió las mejores sevillanas de su debut: Cántame, Mi amor no tiene nombre, No sé qué haría sin ti y El brillo de tus ojos. Total, 1.250.000 copias. El éxito de Cántame espoleó su carrera en solitario, que tocó el cielo en su segundo asalto, Se te nota en la mirada. “Para grabar ese disco creamos en un garaje nuestra propia compañía, Villamúsica. Aquella rumba nos vino muy grande. Yo iba a cantar a las discotecas y no me dejaba entrar el portero. La gente conocía la canción pero no al que la cantaba”. Aún en nuestros días no hay orquesta que se precie que no entone en una boda o caseta aquello de ‘han debido de quererte tanto para que me olvidaras’. Una rumba hermosa. Un clásico.

La carrera discográfica de Serna arrancó en 1989 con Sabor a ti (Senador). En los 90 grabó otros cuatro álbumes: Se te nota en la mirada, Rafa Serna, Te presento un corazón y De la misa la mitad, dos de ellos en la multinacional Sony Music. Su nutrido currículo se completa con alguna producción –María José Santiago, Agustín Pantoja– y composiciones para reputados artistas como María de la Colina, Turronero, Manuel Orta, Mani, Albahaca, Isabel Pantoja, Rocío Jurado o la citada María del Monte. “Yo prefiero componer para los demás y por encargo. Soy como un sastre o un carpintero. Por eso no saco los discos muy seguidos”, dice.

rafa-serna-amada

 

‘Echa cartas, que sigo estando en el juego / y contra el as que llevas en la manga, va mi escalera de color y sueño’ (Ni por ti ni por mí)

A-MADA

Rafa Serna ha regresado de un lugar oculto. De una tierra inhóspita y, a la vez, cercana. Del olvido. Sale airoso de un bache personal y asume el reto de recuperar lo perdido. De ganarse de nuevo la credibilidad de su gente. Vuelve un autor de referencia en la música sureña. Un viajero que retorna por el mismo camino, por las mismas pisadas de antaño. Un sendero que refleja en la portada de su disco. Un artista que se siente “verdadero”, que trae consigo historias vitales y sonoridades renovadas.

El sexto álbum de Rafa Serna reincide, cómo no, en su elegante propuesta de canción andaluza. “No deja de ser rumba, pero las melodías se rodean de un adorno floral muy atractivo y moderno”. Con semejante empaque define el creador su nueva colección, que rebosa “frescura musical”, en sus palabras. “Sobre el escenario aún puedes interpretar una rumba con guitarra y percusión, pero en el estudio debes adaptarte a los tiempos”. Y así de exuberantes, vivas, raciales, lucen sus diez flamantes canciones, entre ellas piezas de enorme poder de seducción como los singles A-Mada y La verdad para poder hablar, la sincera y esperanzadora Ni por ti ni por mí o los añejos Hasta aquí llegó la cosa y Si no la tengo, temas que compuso por encargo para María de la Colina y Agustín Pantoja, respectivamente. Cantes bailables pero templados, románticos a raudales, que formarán parte de su mejor cancionero. Eso sí, entre tales aires contemporáneos se permite una licencia en clave de fin de fiesta: dos rumbas clásicas preñadas de guitarras y jaleos, Ya van tres y Popurrí, esta última con retazos de su obra primigenia (Pena oculta, Te daré y Te vas a equivocar).

“Ahora, con mi edad y experiencia, lo que busco es hacer un disco de calidad rodeado de buenos profesionales”. Destaca Serna la calidad musical y humana de las personas que han trabajado en el disco. “El productor de este álbum, Domi Serralbo, me ha acompañado muchos años con la guitarra, ha vivido a fondo mi carrera y ha transmitido a todos mucha confianza”. El ambiente perfecto para recuperar al gran artesano. “Para seguir siendo yo he tenido que dejar de ser yo y luego volver a serlo. Soy el mismo, pero soy otro en mi interior”.

‘Seré la noche estrellada si tú quieres que anochezca / Seré el lucero del alba si tu antojo es que amanezca’ (A-Mada)

Mada es Magdalena, su mujer. En la canción que abre y bautiza el disco le da las gracias a viva voz en forma de poema. “Me has dado tanto amor que seré lo que tú quieras que sea”.  También escribe unas sentidas líneas de agradecimiento a su amigo Javier, “un ángel gordito y con enormes patillas que nunca me ha dicho que no a nada”.

 

‘A-MADA’, CANCIÓN A CANCIÓN

A-Mada. “Esta es la canción en la que más confiaba para grabar este disco. Es la mejor, la esencia. Una rumba pausada, tanto como un bolero o una balada. Le digo a mi mujer que nunca he dejado de quererla”.

Hasta aquí llegó la cosa. “La compuse para María de la Colina. En su momento sonó poco y he querido recuperarla porque me gustaba su ritmo, una rumba pura y dura. Cuando se llega a una edad, uno de los miembros de la pareja le dice al otro que aún es capaz de dar cosas que no imagina”.

Ni por ti ni por mí. “Vale, me he portado mal, pero aquí estoy otra vez. Si pensabas que no iba a resucitar, te has equivocado. Canción andaluza bajo aires de rumba”.

Si no la tengo. “La hice por encargo para Agustín Pantoja. Fue nº 1 en México, donde sonó como sintonía de una telenovela de éxito. Es una de las mejores canciones que he hecho en mi vida. La concebí como balada, el productor Juan Gabriel la convirtió en ranchera y yo la he grabado por rumbas”.

Mañana será otro día. “La única verdad es la del alba. Mañana volverá a amanecer y yo tiraré p’alante. Siempre con la verdad por delante. Una rumba para escuchar”.

Ahora seré yo. “Se acerca a mi primera etapa como cantautor. Su temática es fuerte: cambia el concepto del amante. El que se calla es el hombre, el que se oculta, el que pasa inadvertido. Tiene unos preciosos coros de Sandra, una cantante de Almonte”.

La verdad para poder hablar. “Es la canción más comercial del disco. Siempre hago un homenaje a Huelva, a su tierra y su gente, pero como cantamos en Sevilla. Se oyen fandangos cantados por rumbas”.

Castillos en el aire. “Me siento muy reflejado en el personaje que creó Alberto Cortés, ese idiota que quiso construir castillos en el aire. La condena del chiflado es convivir de nuevo con la gente. ¿Quién llevaba la razón? Me hubiera encantado escribir esa canción”.

Ya van tres. “Aquí comienza el fin de fiesta. A Domi se le metió en la cabeza que la cantara por bulerías, y yo lo hago en plan ‘cordial’. Perdón por el atrevimiento. Habla de una pareja que aparece y desaparece tres veces. A ver si salen bien las cuentas”.

Popurrí. “Un regalo para los seguidores que me pidieron que volviera a cantar como al principio. Una rumba amigable, en directo, con estrofas de tres canciones de mi primer álbum”.

 

© Quico Pérez-Ventana

Texto promocional del álbum A-Mada (Ferro Music, 2005)

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *